Las reformas estructurales de Raúl Castro y los retos que hereda Díaz-Canel.

Las reformas estructurales de Raúl Castro a partir de 2007 y los retos que hereda Díaz-Canel.

Kepa Bilbao Ariztimuño

(publicado en pensamientocritico.org, mayo 2018)

La evolución de la economía cubana a lo largo de estas casi 6 décadas no ha sido lineal, no ha discurrido por una vía única, ha sido más bien un proceso zigzagueante, lleno de saltos adelante y retrocesos, ciclos más “idealistas” y otros más “pragmáticos”.

Cada vez que la economía amenazaba con colapsar, el Gobierno y el Partido Comunista acudían a ciertas palancas del mercado. Así sucedió a mediados de la década del 70, durante el “Período Especial” en los años 90 y en la actualidad, en la que su papel está tomando un impulso creciente.

La ayuda soviética sostuvo, a la vez que apuntaló, un sistema productivo especializado, desequilibrado y generador de ingresos insuficientes para costear la política distributiva. La economía cubana ha sido una economía subsidiada por la URSS. Entre 1960 y 1990 se calcula que Cuba recibió 65.000 millones de dólares de la Unión Soviética, dos tercios de los cuales no era reembolsable.

Desde los 90, tras la disolución de la URSS y el campo socialista primero, y, posteriormente, la pérdida del sostén que supuso Venezuela hasta la muerte de Hugo Chávez y el deterioro de la economía venezolana1, las reformas económicas han venido buscando una reintegración paulatina de Cuba al mercado occidental. Un largo y lento proceso que viene durando más de veinte años.

Las reformas estructurales de Raúl Castro

Raúl Castro heredó en agosto de 2006 una economía en deterioro y, a fin de enfrentar estos problemas impulsó unas reformas que abrieron la puerta a cosas hasta entonces vetadas a los habitantes de la isla, como la apertura de pequeños negocios privados, los servicios gastronómicos y el transporte de pasajeros; la entrega en usufructo, tras solicitud previa, de parte de las numerosas tierras abandonadas a lo largo del país; el alquiler de habitaciones para turistas; comprar y vender viviendas y coches; viajar al extranjero; alojarse en hoteles (reservados hasta entonces a los turistas internacionales); la eliminación de las limitaciones para que los nacionales pudieran contratar una línea de teléfono móvil; la venta directa en tiendas estatales de diversos equipos que no se comercializaban a ciudadanos particulares, tales como computadoras, hornos, microondas y reproductores de DVD. Pero las reformas más importantes son las calificadas por Raúl en 2007 como “estructurales” porque modifican en distinta forma y magnitud aspectos del sistema económico.

Unas reformas orientadas hacia el mercado, las más importantes del periodo revolucionario aunque distan mucho de las sino-vietnamitas. Con ellas -recalcan sus dirigentes- no se trata de transformar el modelo sino de “actualizarlo”.

En 2010, el Gobierno informó de que había excesivo empleo excedente o innecesario en el sector estatal que había que despedir para ahorrar recursos, mejorar la productividad laboral y aumentar los salarios; se estimó el número de excedentes para ser eliminados en 2015 en 1,8 millones.

Para dar salida a este excedente había que expandir el sector “no estatal” (SNE) y ampliar sustancialmente las licencias para el trabajo por cuenta propia.

Lo conforman cuatro grupos principales:

1) trabajadores por cuenta propia (autónomos),

(496.400 trabajadores por cuenta propia –TCP– generalmente dueños de su micronegocio, nunca pasaron de 145.000).

2) usufructuarios,

(312.296 granjeros usufructuarios a los que el gobierno reteniendo la propiedad cede, mediante contratos de 10 años, hoy de veinte, la explotación de parcelas pequeñas. Estos, una vez cumplido el acopio, venta al Estado por debajo del precio de mercado, pueden vender el excedente a precio de mercado.

3) socios de nuevas cooperativas,

(5.500 socios de cooperativas de producción no agrícola y de servicios –CNAS– a las cuales el gobierno renta edificios y equipos también por diez años).

4) compradores-vendedores de viviendas privadas,

(Unos 200.000 compradores o vendedores de viviendas privadas, la compraventa estaba prohibida desde 1960).

El número de trabajadores no estatales en 2015 era del orden del 29%, más de un millón, casi un tercio de la fuerza laboral (el doble que en 2009).

La morfología del sector no estatal: joven (41 años) para una población avejentada, blanco, bien formado y hombre. Una vía por la que se acrecentaran y reproducirán desigualdades.

Derroche de recursos humanos.

Los trabajadores por cuenta propia están básicamente confinados a ocupaciones de baja cualificación. Hay 201 actividades aprobadas, por ejemplo, aguadores, barberos, payasos y animadores culturales, cuidadores de baños, cerrajeros, electricistas, carretilleros, vendedores de frutas y hortalizas. Entre las actividades cualificadas -que no llegan ni a diez- están agentes de seguros e inmobiliarios, traductores y tenedores de libros. Además el trabajo por cuenta propia está vedado a los profesionales universitarios. Un médico no puede ejercer como tal, tampoco un arquitecto, hay una necesidad de arquitectos privados pero legalmente ellos no pueden trabajar por cuenta propia aunque parece que lo hacen de manera oculta. El pobrísimo salario medio en el sector estatal que ajustado al índice de precios al consumidor está hoy un 61 por ciento por debajo del nivel de 1989 –casi tres décadas después– fuerza a que profesionales trabajen como chóferes de taxis o sean dueños de paladares.

El ingreso promedio en el sector no estatal es superior al salario medio mensual en el sector estatal que, al cambio oficial, equivale a veinticinco dólares.

El avance de este sector, a día de hoy, ha sido insuficiente para generar efectos macroeconómicos tangibles debido a los escollos que enfrenta:

escasez de insumos (semillas, fertilizantes, cocinas, refrigeradores, materiales de construcción), altos precios, fuertes restricciones, trabas burocráticas, múltiples y pesados impuestos, poco acceso y altos costos de internet para anunciarse2.

El reto pendiente de extender internet

Un obstáculo al desarrollo. Cuba sigue siendo uno de los países del mundo con una más baja penetración de internet. En la mayor parte del país la red solo está disponible en unos puntos Wifi de acceso público en la calle y es muy cara y lenta. Con un salario mensual que en la mayoría de los casos no supera los 20 ó 30 dólares mensuales, el dólar y pico que cuesta una hora de conexión supone un esfuerzo que pocos pueden permitirse. Se estima que apenas un 5% de los cubanos tiene internet en su casa. Los cubanos todavía aguardan por el servicio de acceso a internet desde los móviles y que se desbloqueen los sitios censurados que el gobierno considera inadecuados, entre ellos muchos de los promovidos por la oposición.

Impuestos

Los impuestos son muchos, variados y muy altos. A diferencia de un extranjero que va a invertir millones -y por supuesto recuperarlos- que le dan hasta 8 años libres de impuestos sobre la ganancia, a un cuentapropista (autónomo) que trata de sobrevivir le ponen a veces impuestos del 59% sobre la ganancia.

Entre los impuestos a los trabajadores por cuenta propia se encuentran:

-el impuesto mensual sobre ingresos,

-por seguridad social,

-a las ventas,

-al ingreso anual cuando la suma de los pagos mensuales queda por debajo de un monto establecido.

-y un impuesto curioso, por decir algo, a la fuerza laboral. Este impuesto a la fuerza de trabajo aumenta con el número de empleados, lo que es contraproducente porque penaliza a los que generan más empleo.

¿Va Cuba hacia una economía de cuentapropistas?

La mayoría de los economistas no afines al gobierno consideran que la transformación económica de la isla no vendrá por el desarrollo de esta vía, con ser importante, requiere de la transformación del sector productivo en manos del Estado, de un proceso de descentralización de las empresas estatales. En esta discusión, dejando a un lado a los más inmovilistas, entre los expertos, los economistas nacionales y otros “científicos” sociales, afloran distintas opiniones, entre crear un modelo propio o seguir los caminos “exitosos” de China o Vietnam. Al respecto, Mesa Lago destaca el atractivo que pueden tener estos modelos para la dirigencia cubana, ya que combinan dinamismo económico con control político y, aunque parece mostrar cierta inclinación a favor de las ventajas del modelo vietnamita, no deja de advertir que a pesar de las semejanzas, también existen considerables diferencias entre esos países y Cuba (especialmente con China), lo cual requeriría ciertos ajustes al contexto cubano3. Mesa-Lago no descarta que se transite de un mercado interno limitado, basado en el pequeño negocio, las remesas, a un mercado interno parecido al chino o al vietnamita con pequeña y mediana empresa con capital nacional.

Sistema de doble moneda.

En Cuba hay dos monedas circulando: el peso nacional (CUP), en la que el Estado paga los salarios de los trabajadores, y el CUC o Peso Cubano Convertible, un poco mayor que un dólar, equivalente a 25 CUP, y que es el que usan las empresas estatales, aunque no se usa en transacciones en el mercado internacional. Raúl Castro ha intentado unificar ambas monedas por las distorsiones económicas que provocan, especialmente en el sector empresarial estatal, que se beneficia de una tasa de cambio irreal. Se viene hablando de su unificación desde hace años, pero tampoco esa es una misión sencilla. Unificar dos monedas de valor tan diferente provocaría, entre otros problemas, un aumento de los precios.

Aunque en Cuba servicios como la educación y la sanidad son gratuitos, los cubanos que trabajan para el Estado (aproximadamente el 75% de la población) perciben su salario en pesos cubanos, mientras que los productos que adquieren en tiendas y supermercados se venden en CUC, con lo que su poder adquisitivo se resiente enormemente.

Envejecimiento de la población

Cuba tiene la tasa de natalidad más baja de Latinoamérica desde los años setenta, y una emigración neta, de toda la gente que se va. Una población avejentada, el segundo después de Uruguay y para 2025 se pronostica que sea el primero, teniendo el 20% más de 64 años. Eventualmente habrá un problema de mano de obra. Ese envejecimiento impacta en todo: sanidad, pensiones…

Las reformas estructurales han tenido efectos adversos en los indicadores sociales.

En los ciclos pragmáticos, como el que se encuentra hoy Cuba, hay una reducción en el gasto social en educación, salud, pensiones, asistencia social y vivienda, y que como ha afirmado en varias ocasiones Raúl Castro, son gastos tan grandes que resultan insostenibles financieramente.

Entre 2008 y 2015 la asignación a estos servicios sociales decreció de 55% a 47% del presupuesto y de 37% al 28% del PIB.

El Salario medio

Ha sido elevado desde los 414 (16,5 dólares) hasta los 740 pesos (29,6 dólares). No se puede sobrevivir con ese sueldo. Si no se recibe remesa del exterior o se trabaja en el sector privado es muy difícil subsistir, y eso explica el robo de bienes en el trabajo estatal, como dicen ellos: para “resolver”. Si yo trabajo en una empresa estatal, en donde yo hago como que trabajo y ellos hacen como que me pagan, yo me robo las cosas… Hay, como dicen, una economía por la izquierda.

La libreta de racionamiento

Durante más de medio siglo, desde el embargo en 1963, los cubanos residentes en la Isla han recibido una “cuota” mensual de alimentos a precios subsidiados. Sin embargo, en los últimos años se ha ido reduciendo el número de productos a poco más que azúcar, arroz, frijoles, huevos, pollo, aceite y café en pequeñas cantidades que no suplen ni siquiera las necesidades de diez días. Las familias tienen que acudir a las tiendas en divisas y a mercados en los que rige la ley de la oferta y la demanda para completar su canasta. Los cubanos se quejan de que escasean las ofertas y de la constante inestabilidad de los productos, además de los altos precios.

Al año son más de 1.000 millones de dólares en este subsidio de alimentación para 11,2 millones de habitantes. En 2011 Raúl Castro justificó la eliminación gradual de la libreta porque además de ser “una carga insoportable” para el Estado, desalienta el trabajo y genera “ilegalidades”. Lo achacó a la herencia del paternalismo soviético. Aunque el sistema de distribución racionado tiene cada vez menos productos, una buena parte de la población depende de ese apoyo para sobrevivir debido a los bajos salarios. Hoy el poder de compra real de los cubanos equivale apenas al 51,1% del que tenían a finales de los años 1980, antes del Período Especial.

Pensión de jubilación

En torno a los 7/10 dólares, es el sector más vulnerable dentro de los grupos de pobreza en Cuba. Raúl reformó la Ley de Seguridad Social y elevó en cinco años la edad de jubilación, a 60 años para las mujeres y 65 años para los hombres. Además, recortó el número de pensionistas y eliminó buena parte de las prebendas adicionales, como vacaciones en casas en la playa o bolsas con alimentos y productos de aseo que recibían miles de empleados estatales. Los jubilados, por lo general, dependen de las remesas del exterior o de la ayuda de la familia. De lo contrario se les hace difícil sobrevivir pues las bajas pensiones no alcanzan. Hay muchos de ellos que trabajan, por ejemplo, vendiendo cosas en las calles. La pensión media en 2008-2015 era la mitad que en 1989.

Otro tema grave es que ha habido una caída drástica de la asistencia social, tanto en términos de números de personas que reciben asistencia social como en términos de presupuesto. La asignación a la asistencia social disminuyó de 2,1% del presupuesto a 0,4%.

También en salud ha habido un recorte fuerte: se han cerrado hospitales rurales, los médicos de familia han disminuido a la mitad. El número de hospitales ha bajado en un 32% en los diez últimos años. Muchos de los pacientes han sido trasladados a otros centros de salud alejados de sus comunidades. El personal de la salud ha disminuido en un 22% y programas con los que Cuba tuvo un gran éxito en el pasado, como los médicos de la familia, hoy solo tienen un 40% de la plantilla cubierta. El acceso y la calidad de los servicios de salud han disminuido y hay una severa escasez de medicamentos.

Reducción sector educativo

El Gobierno ha reducido también su inversión en el sector educativo, del 14,1% del PIB a un 10,2% en 2015. El déficit crónico de maestros no se ha resuelto a pesar de los aumentos salariales. Al comenzar el curso escolar 2017-2018 ascendía a 16.000 puestos vacantes. Además, el Gobierno ha tenido que reconocer el deterioro de varios indicadores, como la ortografía y el nivel en ciencias y matemáticas.

La matrícula general ha disminuido drásticamente desde el inicio del siglo:

-un 78% en la educación universitaria,

-un 19% en la primaria

-y un 32% en la preuniversitaria.

Muchos jóvenes no quieren seguir estudiando para unas carreras que les ofrecen salarios miserables. Falta una estrategia de educación a largo plazo. Un maestro tiene cada vez más oportunidades de trabajar en el sector privado, vender comida, poner un paladar, o sacar licencia de repasador: el aliciente para el maestro de salirse del empleo estatal es muy grande.

También está el problema de la “ideologización” de la enseñanza.

La construcción de viviendas cayó de 44.775 a 23.003 entre 2008 y 2015. Por décadas en Cuba estuvo prohibida la compraventa de casas, además se limitó la construcción privada y se suprimió el arriendo de viviendas. En 2011 Raúl Castro sorprendió a la nación con una de sus medidas de mayor calado social: la apertura al mercado inmobiliario, un paso importante en un país con 3.824.000 casas, de las cuales el 39% está en un estado regular o malo, según el censo de 2012.

Cuba nunca ha publicado estadísticas sobre distribución del ingreso, pero otros indicadores sugieren que se colocaba a la cabeza de la región en igualdad; las reformas han cambiado diametralmente la situación, debido a un grupo no estatal con altos ingresos y la caída en el salario estatal

Las remesas han sido estimadas en más de 3.000 millones de dólares anuales, a eso habría que añadir el envío de ropas, alimentos y medicinas por un valor de 1.500 millones.

Fin del permiso de salida

En enero de 2013 Castro eliminó el permiso de salida del país y permitió que los nacionales viajaran libremente. Desde entonces más de 779.000 cubanos han salido de viaje, de ellos el 79% por primera vez, según cifras oficiales. La eliminación de las trabas para abandonar la Isla propició una nueva crisis migratoria y en siete años hasta el fin de la política pies secos/pies mojados en 2017, Estados Unidos acogió a más de 235.000 cubanos. Las autoridades, sin embargo, mantuvieron la prohibición de entrada a la Isla a los nacionales residentes en otro país que hubieran mantenido una actitud públicamente crítica con el Gobierno. Además, cientos de activistas y líderes de la oposición no han podido viajar al extranjero bajo el argumento de estar “regulados”.

Renegociación de la deuda externa y condonaciones

Entre 2013 y 2016 Cuba renegoció su vieja deuda externa, sin pagar desde que Fidel Castro impulsó a los países en desarrollo a dejar de lado sus obligaciones crediticias en los años 80. Raúl Castro logró la condonación del 90% de la deuda que Cuba adquirió en tiempo de la Unión Soviética y seguía debiendo a Rusia.

Después de una negociación, la deuda de 8.500 millones con el Club de París fue reducida a 2.600 millones de dólares pagables a 18 años. México condonó el 70% de los 487 millones de dólares que había prestado a la Isla y Japón le perdonó casi 1.000 millones de dólares de una antigua deuda en 2014. Vietnam y China también le perdonaron parte de la deuda por unos montos que no han trascendido.

La tasa de crecimiento económico

Fue de 12% en 2006, en buena medida por el apoyo económico venezolano, ha ido desde entonces a la baja: 4,4% en 2015 y -0,9% en 2016. El segundo semestre de 2017 fue especialmente complicado debido a los impactos del huracán Irma y como consecuencia de las nuevas medidas restrictivas anunciadas por el gobierno estadounidense. A ello se suma la decisión del gobierno cubano de congelar (temporalmente) la emisión de licencias al sector privado. El ministro de Finanzas y Planificación, Ricardo Cabrisas, hizo balance de 2017 diciendo que había sido un año “tenso y complejo”. Ante la Asamblea Nacional sorprendió con el anunció de que el PIB creció un 1,6% interanual. Raúl Castro animó entonces a los cubanos a mirar al futuro “con total confianza” y reconoció “errores e insuficiencias” en la puesta en práctica de las reformas.

Para 2018 el gobierno ha planteado un plan de crecimiento económico del 1,5% de aumento del PIB que la mayor parte de los estudiosos de la economía cubana no afines al Gobierno no dan crédito, les parece una cifra optimista al no tomar en consideración apropiadamente la complejidad del escenario macro-financiero.

El economista de la Universidad de La Habana, Pavel Vidal, afirma que la transición cubana ocurre en momentos de muy bajo crecimiento y hasta recesión. Considera que la crisis económica es resultado de la profunda recesión que vive Venezuela, el principal socio comercial de la isla, y de la falta de liquidez del sistema financiero cubano para asegurar las importaciones de insumos que requiere el aparato productivo. “En términos de crecimiento y de finanzas, la economía está en una situación muy vulnerable y esto se va a prolongar al menos por dos años más”, señala Pavel Vidal, quien en febrero publicó el ensayo ¿En qué condiciones llega la economía cubana a la transición generacional?4.

El escenario macro-financiero e internacional

No va a ser nada favorable para el nuevo gobierno. Además de la crisis venezolana, se mantiene el embargo estadounidense y la administración Trump ha retomado la vieja y fracasada retórica. En noviembre pasado entraron en vigor una serie de medidas que imponen restricciones adicionales a las inversiones en la isla, entre ellas la prohibición a empresas estadounidenses de hacer transacciones con el Grupo de Administración Empresarial, S.A. (Gaesa), el mayor consorcio comercial, industrial y de servicios del país, el cual es manejado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Trump también puso nuevas trabas a los viajes de estadounidenses a Cuba, lo que afectó el turismo durante las semanas finales del 2017 pero no impidió al país llegar a 4.7 millones de visitantes, un 6.4 por ciento más que en 2016. El turismo, que genera ingresos por unos 3.000 millones de dólares al año, y las remesas familiares, que ascendieron a unos 2.500 millones de dólares en 2017, son dos colchones que han permitido paliar a cientos de miles de cubanos los efectos de la desaceleración económica.

Los retos de Díaz-Canel

El reto en términos de políticas públicas del nuevo gobierno cubano presidido por Díaz-Canel será mantener las políticas sociales históricas de la revolución. Estamos hablando de un Estado que destina más de la mitad de su presupuesto a derechos sociales, salud, educación, vivienda, seguridad…una cobertura de derechos sociales como no ha existido en otro país latinoamericano. Esto corre el riesgo, si no de perderse, de verse afectado por las reformas y, de hecho, ya está sucediendo. El avance de Cuba hacia la lógica del mercado ha producido un elemento nuevo, el aumento de la desigualdad social, y por primera vez aparece en Cuba una pequeña minoría de ricos, algo que podría llamarse clase media y comienza, así mismo, a verse pobreza e incluso extrema pobreza. Aquella sociedad igualitaria, muy homogénea, que hubo, por el subsidio soviético, construida en los setenta y los ochenta, no existe ya en Cuba. Esto es algo que empiezan a reconocerlo los propios economistas de la isla que van proporcionando la información de cómo avanza la desigualdad. Esto está en sintonía con la llamada del anterior Gobierno de Raúl Castro a abandonar el igualitarismo, a aceptar que en la lógica del mercado tienen que producirse diferencias sociales. Si hay una expansión de la población vulnerable -por no decir pobre- en vez de reducirse la asistencia social deberá extenderse.

Para paliar los efectos adversos de las reformas estructurales debe haber una red mínima de protección social. Este es el gran desafío del Estado. En lo inmediato, Díaz-Canel tiene ante sí el reto de lo que se podrían llamar las tareas pendientes de Raúl Castro: la reforma de la Constitución, pero con unas líneas rojas muy claras ya anunciadas que no podrá traspasar, se mantendrá el papel del Partido Comunista “como dirigente en la sociedad cubana” y el socialismo continuará siendo “irrevocable”; eliminar la dualidad monetaria y cambiaria, que “continúa dando serios dolores de cabeza”; aumentar el bajo salario, asegurar la alimentación y mejorar las condiciones de vida de la población; hacer frente al grave problema del envejecimiento con políticas que eleven de manera efectiva la natalidad; sanear el sector estatal de la corrupción y la falta de eficiencia; reanudar la concesión de las licencias para el sector privado, paralizadas la mayoría desde agosto del año pasado, e “implantar” las cooperativas no agropecuarias, para liberar al Estado de la carga que suponen las “actividades no estratégicas”.

La pregunta es si estas reformas económicas van a favorecer una reforma del sistema político. Puede que sí, que tal vez lo veamos en los próximos años mientras se consolida la nueva coyuntura. Lo que es claro es que las demandas políticas se moverán dentro y fuera de la isla con mayor intensidad. Se acrecentará la lucha entre reformistas e inmovilistas, la lucha por la democratización y autonomización de la sociedad civil, dentro y fuera del gobierno.

Desde la promulgación de la Constitución socialista de 1976 hasta la fecha, la libertad de expresión, prensa, reunión, manifestación y asociación se subordina a “los fines del Estado Socialista”, lo que en la práctica los limita. En Cuba están prohibidos los partidos políticos y a los candidatos a las Asambleas del Poder Popular no se les permite hacer propaganda o presentar programas de gobierno. Gracias a las nuevas tecnologías han surgido desde la Isla espacios digitales independientes, como Periodismo de Barrio, El Toque, El Estornudo o 14ymedio, pero el Gobierno no reconoce la libertad de prensa y a menudo arrestan y amenazan a los comunicadores. Muchos portales críticos con el sistema permanecen bloqueados en los servidores nacionales. Abrir a la apertura política la existencia de otros partidos y de medios de prensa fuera del control del Partido Comunista puede que aún esté lejano.

Ahora bien, independientemente de las opciones que maneje el Gobierno, habrá dos cuestiones que serán ineludibles en cualquier tipo de reforma política. Una es una nueva ley de asociaciones civiles independientes del Estado adaptadas a la constitución y a la ley penal, el otro tema es el de la ley electoral y la representación política de los opositores.

                                                                             21-04-2018


1 El volumen comercial con Venezuela cayó notablemente (del 42% al 27% en 2015) y el suministro de petróleo pasó de 105.000 barriles diarios a 55.000 barriles. Cuba vendía una parte de ese petróleo en el mercado mundial, y era un ingreso importante que también cayó a la mitad. El tercer ingreso que cayó es el más importante: la venta de servicios profesionales (médicos, enfermeras, maestros), que pasó de 11.000 millones de dólares en 2013 a 7.000 millones en el 15 y ha seguido bajando. En 2015 el crecimiento del PIB fue del 4,4%. En 2016, fue del -0,9%. El Gobierno dijo que obtuvo alrededor de 4.000 millones de dólares procedente del turismo, pero Mesa-Lago considera que la cifra real es “mucho menor” teniendo en cuenta que tienen que importar todos los bienes y mercancías para el sector, un dato que, dice, no publican (Mesa-Lago, el País, junio, 2007).

2 Voces de cambio en el sector no estatal cubano. Cuentapropistas, usufructuarios, socios de cooperativas y compraventa de viviendas. Carmelo Mesa-Lago, (coord.) ; Roberto Veiga González, Lenier González Mederos, Sofía Vera Rojas, Aníbal Pérez-Liñán, edit. Iberoamérica (2016).

Joseba Macías, Cambios en la dirigencia de la Revolución. De Fidel Castro a Raúl Castro (2007-2010), pp. 126-149, en La sociedad civil en la Revolución cubana (1959-2012) – Bilbao: Universidad del País Vasco. Tesis doctoral.

3Carmelo Mesa-Lago, Cuba en la era de Raúl Castro. Reformas económico-sociales y sus efectos, Madrid, Colibrí, 2012

4Pavel Vidal ¿En qué condiciones llega la economía cubana a la transición generacional? http://www.cubastudygroup.org/index.cfm/files/serve?File_id=7d0db439-acdb-491f-9b47-9ce53ef55ceb

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