EL NACIMIENTO DE E.T.A. (1959) LA PRIMERA ESCISION (1966-1967) y LA FORMACION DE E.M.K.

Kepa Bilbao

Introducción
CAPITULO I. LAS RAICES
1. Nacimiento de ETA: La primera Asamblea.
CAPITULO II. EL <<VASCONIA>>
2.1. Un nacionalismo étnico.
2.2. Marxismo, anarquismo, igualitarismo vasco.
2.3. La guerra revolucionaria: la II y III Asamblea.
CAPITULO III. UN AÑO CLAVE, DE TRANSICION: 1964
CAPITULO IV. LA IV ASAMBLEA
4.1. La tendencia obrerista: El tandem Patxi Iturrioz-Eugenio del Río.
4.2. << Por una izquierda socialista revolucionaria vasca>>.
4.3. La corriente etnolingüistica: Txillardegi.
4.4. La alianza de las tendencias etno-lingüistica y tercermundista.
CAPITULO V. LA PRIMERA ESCISION/ EXPULSION EN ETA (1966-67)
5.1. El conflicto contado por Eugenio del Río:
        a) el marxismo
        b) la violencia
        c) lo nacional
5.2. La primera parte de la V Asamblea: la escisión/expulsión.
5.3. La dimisión de los etnolingüistas.
CAPITULO VI
6.1. La siguiente década (1967-1977).
6.2. De ETA-berri/Komunistak a M.C/ E.M.K. y a ZUTIK-BATZARRE.
        a) Maoísmo
        b) Inicio de una profunda revisión crítica y autocrítica
        c) Un apunte final sobre el movimiento antifranquista

Introducción

En el siguiente texto, redactado en 1993 y revisado en 1996, con algunos pequeños retoques posteriores, abordo el nacimiento y la evolución política e ideológica de ETA (1959-2006) en sus primeros quince años de existencia. De la ETA antifranquista, que aunque no exenta de graves problemas, fue la que gozó de una mayor legitimidad social y política, nacional e internacional. El contexto de tiranía en el que surgió y se desarrolló ETA durante esta etapa, como luego veremos, redujo enormemente los efectos negativos y trágicos tanto de su violencia, como de su horizonte ideológico. Efectos negativos que pasarán a un primer plano al persistir y cebarse ETA en su violencia, en su etnonacionalismo excluyente de carácter antidemocrático y antipluralista, en el nuevo contexto que surgió en el postfranquismo y tras el asentamiento de la democracia y del autogobierno. Todos estos factores negativos se agravarán en la última década, degenerando en la aberración moral que ha significado el atentado ideológico-político contra quienes pensaban distinto. En este trabajo comentaré con cierto detalle cronológico el nacimiento de ETA, los pormenores, las disputas políticas e ideológicas que llevaron a la primera escisión/expulsión de ETA (1966-1967) y a la formación del E.M.K. (Movimiento Comunista Vasco). El escrito termina con un bosquejo histórico y unas breves pinceladas de la historia y evolución político-ideológica de este singular colectivo de la extrema izquierda vasco-navarra hasta su unión, bajo las siglas de Zutik-Batzarre en 1991, con la corriente troskista LKI (Liga Komunista Iraultzailea), procedente, a su vez, de la segunda escisión en ETA el año 1972.
Para quienes vivieron y protagonizaron aquel convulso y apasionante período, el texto les hará retroceder por el túnel del tiempo a una época, que al margen de la valoración que hoy les merezca, les resultará como viajar al paleolítico inferior de nuestra intrahistoria política. Para quienes no lo conocieron, bien porque no estuvieron en el meollo del asunto o bien porque no habían nacido aún o simplemente porque apenas lo han estudiado, puede resultarles ilustrativo conocer los avatares y las controversias políticas, las fantasías, insuficiencias y limitaciones de aquel pequeño mundo de gentes e ideas en ebullición y permanente evolución que, a su vez, tanto influirían en amplios sectores de las siguientes generaciones y en nuestra historia en general. Ilustrativo del clima y la mentalidad de la época, del tipo de problemas con el que se enfrentaron aquellos minoritarios círculos antifranquistas, de la manera o maneras en que lo hicieron, de las condiciones en las que se desenvolvieron, de las distintas miradas de una misma realidad, del lenguaje que se utilizaba para describirla, así como de los mitos, las ideas y los valores que tenían, teníamos, aquella generación rebelde y antifascista de los años 60 y 70 en aquella Euskadi y España en blanco y negro. Ilustrativo también, por último, para que las nuevas generaciones hagan una lectura atenta y reflexiva para extraer de aquella experiencia y del largo ciclo político que con ella se abrió, lo mejor y eviten caer en lo peor.
Mi intención inicial era la de hacer un trabajo de investigación sobre las distintas corrientes de la izquierda revolucionaria vasca surgidas en la lucha antifranquista de los años sesenta y setenta del siglo pasado, en particular, la historia del colectivo E.M.K.-M.C. Lo que pretendía ser una investigación más extensa y ambiciosa se quedó en el primer capítulo, centrado en los orígenes, y en un pequeño esbozo general de su evolución en el plano de las ideas y de la ideología hasta 1996. Ahora he decidido publicarlo, prácticamente tal como entonces lo dejé, como un pequeño homenaje a todos los que lucharon por la libertad y se rebelaron contra la dictadura franquista, como mejor pudieron y supieron, con todos los errores, limitaciones e inconsistencias democráticas vistas desde hoy, pero con valentía, audacia y generosidad. Muy en particular, este revival histórico está hecho para rescatar del olvido a una de las corrientes antifranquistas, a la izquierda del Partido Comunista, mejor organizadas y más activas. Está dirigido a recordar a aquellos y aquellas activistas sociales, presentes y ausentes, invisibles para la historia oficial, con los que pelee y soñé en el E.M.K./M.C., por una Euskadi libre de la tiranía franquista y por un mundo mejor, más justo, libre y solidario, muchos de los cuales, continúan haciéndolo en una red de organizaciones derivadas en muy buena parte de aquellos EMK/MC.

Bilbao, Junio 2006

I. Las raíces

El moderno movimiento nacionalista vasco, como corriente política con unas señas de identidad concretas, con un programa y una organización, surge en Bilbao, en la última década del siglo XIX, coincidiendo con la primera oleada de inmigrantes económicos procedentes de otras tierras de la península, los cuales se convierten pronto en mayoría en los centros económicos claves del país. (1)

El impacto de la industrialización, de la modernidad, producirá en el fundador del nacionalismo vasco, Sabino Arana, además de una reacción de defensa de la religión y de las buenas costumbres de la vieja sociedad frente a la secularización de la vida, similar a otras resistencias de signo tradicionalista, la percepción de una inminente extinción de las peculiaridades étnicas de la comunidad vasca.
Sabino Arana y el partido que funda, el P.N.V., se erigirá en el defensor de la raza vasca -cuando ese término no evocaba las resonancias negativas actuales- en defensor de una cultura marginada y de gentes, los euskaldunes, a principios de siglo en su mayoría humildes y humilladas por su inferioridad lingüistica. (2)
Medio siglo más tarde, ya bajo la dictadura nacionalista-franquista, cuando ésta prohibía y perseguía todo lo vasco, toda diferencia lingüistica y cultural, coincidiendo con las transformaciones sociales y demográficas que se dan con la industrialización de los años 1950-1960, también surge en Bilbao un nuevo grupo de jóvenes estudiantes que tienen la misma percepción que Sabino Arana medio siglo antes: ¡Euskalerria se muere! ¡ El euskera se muere! con el agravante de que se da en un contexto aún más desfavorable, el franquismo.

1.1.-Nacimiento de ETA: La primera Asamblea.

Durante el franquismo, el nacionalismo vasco centró sus esfuerzos en los foros internacionales, colaborando estrechamente con los aliados durante la segunda guerra mundial, con la esperanza de que la caída de Hitler y Mussolini trajera la de Franco. El presidente vasco en el exilio, José Antonio Aguirre, estableció su residencia en New York para presionar a la ONU en favor de la causa vasca. Los E.E.U.U. deseosos de establecer bases militares en España en la década de los 50 dieron marcha atrás al boicot internacional a la dictadura de Franco. La política y la moral del P.N.V. sufrirían un gran batacazo, así, mientras sus dirigentes envejecían y continuaban con la resistencia pasiva en el interior de Euskadi, un grupo de jóvenes exasperados por su pasividad fundará ETA.
E.T.A. se constituirá públicamente en 1959, coincidiendo con el triunfo de la revolución cubana. Durante los primeros tres años hasta la celebración de la I Asamblea en 1962, continuará con su labor iniciada en 1952 en EKIN.(3) Su trabajo se centrará principalmente en el estudio del euskera, de la historia y del primer nacionalismo vasco, de algunas corrientes europeas como la existencialista, Sartre, etc.(4) Se dedicará a la edición de folletos, cuadernos de formación, seminarios, pintadas, colocación de ikurriñas y de algún que otro explosivo. (5)

En estos primeros años ETA apenas remodelará el discurso de Sabino Arana, eso sí, se identificará mayormente con las ramas más radicales surgidas del seno del PNV en los años 20 y 30, los Aberrianos y Jagi-jagis, desmarcandose del discurso oficial del P.N.V. en dos puntos: el referente a la religión y la raza.
Por lo demás, recogerá todos los mitos históricos vascos, valores, símbolos, haciéndose eco de los sentimientos anticomunistas por aquel entonces muy enraizados en los ambientes nacionalistas y católicos. Criticará al PNV sustancialmente por su pasividad y propugnará desde sus comienzos la acción directa contra el franquismo. (6)
Hasta finales de 1963, comienzos de 1964, ETA mantendrá de forma clara su rechazo del marxismo y del comunismo, enmarcándose su visión social dentro de la perspectiva de la doctrina social de la Iglesia y, más concretamente, del personalismo cristiano. Ahora bien, este anti-marxismo inicial pronto se convertirá en pro, al calor de una época en que el prestigio y la hegemonía del marxismo en toda la izquierda europea y mundial estaba en una de sus cotas más altas de la historia.

ETA es un colectivo de gente joven, con ganas de actuar, de hacer algo, inquieta intelectualmente, en constante evolución y receptiva a todo tipo de influencias. Hay que situarse en el clima de la época para entender la orientación de ETA hacia la izquierda y al recurso de la fuerza.
ETA nace en plena era de la guerra fría, sus inicios en los sesenta, coinciden con el triunfo de la revolución cubana, argelina, con la ola de revoluciones anticoloniales en el llamado tercer mundo, la guerra del Vietnam, el aplastamiento de la primavera de Praga, la guerra arabe-israelí; y, ya en los setenta, con los golpes de estado en Chile, Argentina, Grecia...con la revolución portuguesa, la expansión de organizaciones armadas ( IRA, RAF, Brigadas Rojas, Montoneros, Tupamaros, Sandinistas...). En el ambiente de la época, resulta no sólo normal sino que se ve como eficaz y necesario el recurrir a la violencia para obtener logros políticos. No se discute, como hoy en día, sobre la violencia, sino sobre la legitimidad y moralidad de la causa que se defiende en cada caso.
En la primavera de 1962, coincidiendo con la liberación de Argelia, tendrá lugar la I Asamblea de ETA en el exilio y con ella hará pública sus Principios. ETA se definirá como un Movimiento Revolucionario Vasco de Liberación Nacional, creado en la Resistencia patriótica, e independiente de todo otro partido, organización u organismo.
Su autoafirmación como Movimiento y no como partido será una de las constantes de ETA.(7) La empresa de la Liberación Nacional no es un cometido de partido sino un quehacer meramente patriótico.(8) El contenido que ETA dará en esta época al término Revolucionario se circunscribirá a la liberación nacional y no en lo que respecta a cambios profundos en la estructura social y económica. No es primariamente por lo social por lo que ETA es revolucionaria, sino por lo nacional. (9)
Vasco, la lucha de ETA está al servicio de la Nación Vasca, que geográficamente la forman las regiones históricas de Alava, Guipúzcoa, Laburdi, Navarra, Vizcaya y Zuberoa.

Para ETA, Euskadi es una colonia de España y Francia, oprimida en todos los ordenes, desde la lengua, la legislación, hasta la economía y las costumbres. Como consecuencia de ello, el concepto de Liberación Nacional lo entendía en un sentido que iba más allá de la simple independencia. Este sentido estará ligado directamente con la idea de la reconstrucción y recuperación de la identidad nacional perdida. Unido, a su vez, con la idea de la Resistencia Patriótica a todos los intentos de asimilación y genocidio. Así se puede leer en los Principios que comentamos: La libertad de Euzkadi no constituye para ETA el interés supremo, sino el único medio realista de desarrollo y vigorización de la nación vasca en todos sus ámbitos.
Independiente de todo partido, con ello se quiere dejar claro, seguramente ante los rumores existentes, que no depende de partido alguno, que no es ninguna sección del PNV ni tiene nada que ver con el PC.
A continuación, propugnará el autogobierno para Euskadi y afirmará que para su consecución se deberán emplear los medios más adecuados que cada circunstancia histórica dicte. El establecimiento de un régimen democrático en contraposición a un régimen dictatorial ( sea fascista o comunista), dentro de una Europa federal, entendida esta como de las etnias o los pueblos y no de los Estados. Declarará su repulsa del racismo, de cualquier tipo de segregación o expulsión de los elementos extraños al País (se entiende que los inmigrantes) aunque añade la coletilla de en tanto éstos no se opongan o atenten contra los intereses nacionales de Euskadi, dejando abierta la puerta a diversas interpretaciones. Condena el militarismo, aboga por la supresión de la organización militar existente en Euskadi y se declara aconfesional. En el terreno social, en oposición al PNV, se declarará contraria al liberalismo económico y se mostrará favorable a la socialización de los recursos básicos del país así como a una profunda modificación del status de la propiedad.(10) Finalmente, en el área cultural, exigirá: La proclamación del euskera como única lengua nacional.

(…) sin perjuicio de la instauración de un régimen provisional trilingüe habida cuenta de las realidades lingüísticas del presente.
La Declaración de Principios, se puede decir que viene a ser una síntesis de la elaboración política e ideológica que ETA venía realizando desde su nacimiento. Síntesis del pasado ya que nada mas aprobarse quedará sobrepasada por la rápida evolución de los acontecimientos y de la propia ETA. (11)
Si ya en 1961 se producen conflictos obreros de importancia ( La CAF de Beasain, Eibar, Irun y Bilbao), el año 1962 y 1963 se recrudecerán de la mano de la congelación salarial, el aumento del paro y la carestía de la vida. La respuesta de la patronal y el Gobierno franquista no se haría esperar, despidos, detenciones y el 4 de mayo de 1962 se decretará un estado de excepción por tres meses en Asturias, Vizcaya y Guipúzcoa, extendiéndose por espacio de dos años al resto del Estado.(12) Se creará la ASO (Asociación Sindical Obrera); la JOC y la HOAC adquirirán un gran peso, y las primeras Coordinadoras de Comisiones Obreras en Euskadi harán su aparición. ETA no permanecerá impasible ante este panorama y ello le llevará a un mayor acercamiento a la clase obrera, radicalizandose de forma progresiva su discurso en lo social. Aunque todavía de una forma ambigua, se va definiendo la idea de unir la lucha de los trabajadores con la lucha por la liberación nacional.

II. EL «VASCONIA»

Federico Krutvig (1921-1988) miembro de Euskaltzaindia (Academia de la Lengua Vasca), en mayo de 1952, tras pronunciar un discurso de bienvenida al historiador Villasante tendrá que marchar al exilio, donde se dedicará a estudiar el nacionalismo y a los teóricos de la guerra y de la revolución redactando un libro que se publicará en 1963 con el título Vasconia. Estudio dialéctico de una nacionalidad, y con el seudónimo de F. Sarrailh de Ihartza. El libro constará de siete partes: Ethnica, Oeconómica, Dynámica, Histórica, Política, Bellica y Dialéctica. Un total de 638 páginas. Un libro polémico, que caerá como un bombazo en los medios nacionalistas tradicionales y que el Régimen franquista y los medios de prensa del Movimiento (13) lo utilizaran como prueba de que ETA era una organización terrorista-rojo-separatista. El libro tendrá una influencia importante no sólo en ETA, sino en la intelligentsia de la época. Por ello, por más que sea de una forma sumaria, merece la pena comentar algunos de sus aspectos más sobresalientes.

2.1.-Un nacionalismo étnico

En lo nacional, en Krutvig se aprecian claramente la influencia de tres corrientes: el nacionalismo de Sabino Arana, el nacionalismo germánico y las nuevas corrientes etnicistas que por esta época surgen en Europa occidental , y concretamente en Francia, de autores como Guy Héraud, quien por estas fechas publicará el libro L´Europe des Ethnies,(14) considerado como la Biblia del etnismo.
La aportación de Krutvig girará en torno a la diferenciación entre etnia y nación. La etnia constituye el elemento aglutinante de la comunidad nacional y diferenciador con respecto a las otras comunidades nacionales. La nación surgirá en el momento que una etnia adquiera una conciencia propia y una voluntad de regir sus propios destinos. Para que una colectividad humana pueda ser considerada como una etnia son necesarios una serie de factores que, para Krutvig, se concretan por orden de importancia en los siguientes: 1) La lengua 2) La mentalidad y la cultura 3) La religión ( a veces) 4) La composición racial ( que actualmente apenas juega un papel influyente) y 5) Los factores económicos, sociales y materiales ( los cuales pasaran a un primer plano en el momento en que en la etnia surja una conciencia y una voluntad nacional). (15)

Todos estos factores son necesarios para la existencia de una etnia ( aunque con uno sólo bastaría) y por consiguiente para obtener el derecho a la independencia que la transforme en nación. (16)
Para krutvig, la etnia vasca no se limitará al zazpiak bat sino que incluirá una serie de territorios del viejo reino de Navarra y del ducado de Vasconia.(17) Al igual que ETA, Krutvig sustituirá la raza por la lengua como factor fundamental, dándole un sustento teórico, cosa que ETA aún no lo había alcanzado y desmarcandose así del primer nacionalismo. Se da, pues, un desplazamiento de las coordenadas biológicas, genético-hereditarias, en favor de las coordenadas lingüistico-culturales. No obstante, señala Gurutz Jáuregui, la consideración de la etnia como algo objetivo, estático, sin posibilidad de evolución y no sujeto a las leyes de la transformación social, plantea los mismos problemas que los planteados por el nacionalismo histórico. Esto <<originará un auténtico estrangulamiento ideológico en la futura evolución del pensamiento de ETA>>. (18)
Krutvig plantea claramente un nacionalismo étnico, cuyo sujeto central es la etnia vasca y en torno a la cual, a sus tradiciones, lengua, valores, símbolos, etc., ha de girar todo. Como consecuencia de ello definirá al inmigrante como un enemigo potencial y objetivo del pueblo vasco, el cual deberá integrarse y asimilarse a la cultura vasca, como la mejor y única solución. Pero para ello el nacionalismo, si quiere ganarse y vasquizar a esa masa de inmigrantes, que cada día que pasaba iba creciendo en el País, debía de ser un nacionalismo progresista. De lo contrario, <<pudiera darse el caso de que la masa de inmigrantes, por su cantidad, españolizasen a la elite cultural vasca>>.(19) Esta misma opinión será la de ETA durante muchos años, aunque a veces con matices y acentos diferentes.
Si para Sabino Arana Euskadi desaparecería sin la raza, para ETA sucedería lo mismo pero sin el euskera. ETA desde sus comienzos tomará clara conciencia de que si el euskera es el elemento renacionalizador central, ha de hacer de ella, además de un instrumento de lucha y de diferenciación, una lengua útil. ETA jugará así, y concretamente alguno de sus miembros más destacados de la época como el lingüista Txillardegi, un papel de primer orden en la tarea de su modernización, actualización y unificación. Abriendo el euskera a la influencia de otras lenguas, rechazando el purismo y el miedo a las contaminaciones tan propio del conservadurismo del nacionalismo tradicional el cual llevaba a hacer del euskera una lengua arcaizante, encerrada en sí misma, y por tanto sin futuro. (20)
De esta forma Krutvig, a diferencia de Sabino Arana, no verá en la industrialización del País un mal, sino un bien, un elemento de progreso. Criticará al primer nacionalismo de ruralista, aldeano y conservador. Verá la necesidad de adecuar el nacionalismo vasco a la modernidad, a las realidades sociales y económicas del momento. Se quejará de que a diferencia de Polonia, Lituania, Noruega, etc., Euskadi no cuente con una elite espiritual y social: <<En el País Vasco los más destacados hijos de Euskeria no sólo no eran nacionalistas (como hubiera de esperar), sino que asqueados por ciertas formas de nacionalismo (que yo no he conocido) se habían pasado al bando enemigo. ¿Cuáles serán estas causas? ¿Por qué Unamuno, Pío Baroja, Azcue, etc., no eran nacionalistas, y sí en cambio grupos de sietecalleros que no sabían más que hablar en castellano mal de los vecinos?>>. (21)

2.2.- Marxismo, anarquismo, igualitarismo vasco

En consecuencia, para Krutvig el nacionalismo vasco ha de mirar al futuro, no al pasado, ha de ser dinámico, no solamente progresista sino revolucionario, <<no hay liberación nacional sin revolución social>>. (22)
Krutvig romperá con su Vasconia el tabú anticomunista tan extendido en ETA y en todo el nacionalismo vasco.(23) Querer aplicar a Vasconia cualquier otro método que no sea el marxismo, será no solo anticientífico sino antisocial.(24) Junto a Marx, Engels, Lenin y Mao, es patente la influencia del anarquismo, de Proudhon y Bakunin.
Para Krutvig, según el materialismo dialéctico, es a la clase de asalariados, a la que define de revolucionaria, a la que corresponde la dirección de la revolución.(25) A Vasconia le corresponderá un tipo propio de socialismo cuyas raíces se encuentran en el pasado, sin tener por tanto que recurrir a copiar modelos extranjeros: <<El marxismo apareció en el siglo XIX, con la gran industria, pero el comunismo vasco es muy anterior y está entrañablemente unido a la mentalidad euskariana. Quien dice vasco, dice comunista, pero nunca staliniano. Esto es un tipo ruso. Nada tiene que ver con la verdadera esencia del poder comunitario>>.(26) Se hará eco a lo largo del libro de la vieja tesis del igualitarismo vasco (27): <<Jamás aceptaron los vizcaínos diferenciaciones de la población vizcaína en clases... La propiedad de Vizcaya era de todos, de todos era la patria y de todos era la tierra... La Historia Vasca no está basada en el antagonismo entre las clases opresoras y las oprimidas. Si hubo algún intento de opresión vino siempre de España o de Francia>>(28). Y añade: <<En Vasconia y especialmente en Vizcaya quien es verdadero partidario de la liberación social, tiene que ser nacionalista vasco, nacionalista libertario>>. Para Krutvig, comparado con el nacionalismo libertario, <<el pseudo-comunismo de ribetes estalinianos que defienden los españoles comunistas, aparte de entrañar una nueva opresión colonialista antivasca, es una ideología reaccionaria, en todas sus expresiones>>.(29)
Así, el paso a una sociedad de comunas igualitarias, a las que Krutvig llamará eliberris ( equivalentes al Kibbutz judío), y en las que se realizará el precepto vasco de que "todo será de todos y nada será de nadie", viene dado por la tradición: <<Vasconia deberá volver a su viva tradición con la desaparición del Estado político soporte del capitalismo y de la opresión. La base del nuevo Estado vascón será la Comuna soberana de tipo tradicional, que administra sus asuntos por medio del Biltzar soberano. Estos biltzarres a su vez formarán una federación>>. (30)
El comunismo, calificado en ETA hasta entonces como una ideología extranjera, encontrará así una justificación histórica, basada en la propia tradición vasca. De esta forma ETA se vincularía a la corriente ideológica hegemónica en la izquierda en aquel momento, tanto en Europa como en el mundo: el marxismo.

2.3.-La guerra revolucionaria. La II y III Asamblea.

En la parte sexta del Vasconia, Bellica, basándose fundamentalmente en la táctica seguida por el recientemente victorioso FLN argelino, hará una exposición de los principios de la guerra revolucionaria, la cual va a resultar a la postre, la más influyente y decisiva en ETA.
Krutvig comentando la acción más espectacular que ETA había realizado hasta entonces en 1961 dice: <<Un día nos llegó la noticia de que unos jóvenes habían querido descarrilar un tren. Su buena voluntad, al parecer, estuvo acompañada de un gran desconocimiento de las teorías y prácticas de la guerra revolucionaria, y la policía del Estado fascista desorganizó aquel grupo de patriotas>>. (31)
Su intención a la hora de redactar estas páginas son claras, aportar una serie de elementos extraídos de las experiencias y de los teóricos de la lucha de liberación nacional con objeto de ser aplicados en Euskadi y romper el amateurismo de aquellos jóvenes patriotas que representaban <<una nueva aurora en la noche oscura a que la inoperancia del nacionalismo oficial había conducido al sentimiento vasco>>. (32)
ETA no tenía aún perfilada una estrategia política de liberación nacional, se movía entre dos posibles vías: a) la llamada europeísta, más en consonancia con las propuestas políticas que venían realizando las corrientes etnicistas europeas mezclado con un socialismo de carácter humanista, o b) la llamada tercermundista, más propia de los países coloniales que como Argelia, Vietnam, Angola, China o Cuba, unían liberación nacional y social con la guerra revolucionaria. Vasconia y sobre todo el franquismo llevaría al final a ETA a decantarse por la vía tercermundista.
El equilibrio conseguido en la I Asamblea pronto mostraría su fragilidad. El debate que ya se dio entonces proseguiría, perfilándose como señala Ortzi dos tendencias: la tercermundista o guevarista y la socialista u obrerista. La primera mirará con recelo a la segunda por considerarla más izquierdista que nacionalista. Por ello, la II Asamblea celebrada también en el exterior, en marzo de 1963, se realizará en un sitio distinto al anunciado con objeto de excluir a los izquierdistas y especialmente a su cabeza visible Patxi Iturrioz. (33)
En esta II Asamblea seguirá predominando la vieja guardia: Txillardegi, Benito del Valle y Julen Madariaga. Será a través de éste último, influido por Krutvig, por el que se introducirán y se harán oficiales en la III Asamblea los principios de la guerra revolucionaria. La II asamblea tiene un carácter más bien organizativo.
A finales de año ETA queda prácticamente desarticulada por la represión en el interior. Los exiliados van concentrándose en el otro lado de la frontera.(34) En la cárcel se encontraran responsables conocidos del momento y algunos que lo serán en un futuro próximo como son: Patxi Iturrioz, Zalbide, Javier Izko, Eskubi, José Etxebarrieta, etc.
En este contexto y con la organización mermada, a finales de 1963 ETA elaborará un nuevo Cuaderno de formación, el número 20, que posteriormente tras su aprobación por la III Asamblea será publicado en 1964, con el título La Insurrección en Euzkadi. En la bibliografia que ETA citará al final del Cuaderno, además del Che, Mao... estará en primer lugar el Vasconia. Curiosamente el folleto de ETA comenzará con las mismas palabras que el Vasconia:
<<Cuando la política ha agotado todos sus medios, se impone la guerra justa de liberación>> (35)
<<Cuando la política ha agotado todos sus medios a su disposición, se le impone la guerra justa de liberación>> (36)
La guerra revolucionaria será definida en parecidos términos al Vasconia aunque de forma más desarrollada y no circunscrita al caso argelino. (37)

El planteamiento de la guerra revolucionaria aunque no pasó de la teoría a la práctica, infundió una ideología y una mística guerrillera a sus militantes sentando las bases para la puesta en marcha de la nueva estrategia que se aplicará años más tarde: la espiral acción-represión-acción.
Zalbide relata así el momento por el que atravesaba ETA: <<En octubre de 1963, la represión acabó de un golpe con todos los medios materiales y humanos que formaban ETA. Algún militante logró escapar y algunos otros sin ninguna experiencia se agruparon en torno a la delegación de Biarritz. Entonces, en un momento en que los medios de que disponía ETA habían quedado reducidos a una multicopista y poco más, se lanzó el folleto La guerra revolucionaria, el cual no solo mostraba un optimismo que hizo sonreir a muchos, sino sobre todo, una firme voluntad de alcanzar las metas revolucionarias, por inaccesibles que pudieran parecer. Lo mismo hay que decir de la propaganda impresa desde entonces y de la actividad general de ETA. El abismo que se abría entre los fines deseados y los medios inexistentes se salvaba de un salto. Los medios que existían solo en la imaginación, se convertían inmediatamente en fines que era preciso alcanzar. En 1964, los primeros militantes liberados no tenían qué comer, pero en cambio, ya tenían algunas armas. Claro que no tenían munición ni tampoco hubieran sabido muy bien que hacer con ellas; pero en todo caso la mirada no se apartaba del camino que se habría por delante>>. (38)
En el Zutik de octubre de 1963, ETA saludará la salida de dos nuevos libros, QUOUSQUE TANDEM del escultor Jorge Oteiza y el VASCONIA, de éste último dirá que <<supone un nuevo enfoque (...) y una verdadera revolución en el patriotismo vasco. Aun no aceptando la totalidad de las tesis de Vasconia (...) es difícil que este libro no produzca, en el plazo de unos años, una saludable evolución del patriotismo vasco>>. (39)
En el Zutik del mes de noviembre, Alvarez Enparantza (Txillardegi) publicará un comentario más extenso del libro en el que la principal crítica se centrará en el tratamiento virulento e injusto dado a los nacionalistas de la guerra del 36. Posteriormente Txillardegi explicitará las comunes conclusiones de ETA con el Vasconia: <<importancia sustancial del problema lingüistico (...) de que el patriotismo vasco sea un movimiento progresista ( en lo social, en particular), importancia esencial de un planteamiento político VASCO ( no vasco-español, ni vasco-francés), (...) de Nabarra, nuestro antiguo Estado Nacional; importancia esencial de liberar al patriotismo de todo racismo y clericalismo; etc.>>. (40)
Para Txillardegi esta es la parte positiva de Vasconia. No hace referencia alguna a las posiciones pro-marxistas y comunistas de Krutvig, ni tampoco a la defensa y necesidad de la guerra revolucionaria. En realidad cada tendencia en el seno de ETA, recogerá y resaltará lo que más le interesa del libro.

III. UN AÑO CLAVE, DE TRANSICION: 1964.

Hasta 1964 el edificio ideológico elaborado por ETA lo calificará Garmendia como <<nacionalista humanista superpuesto a toda una estrategia como la guerra revolucionaria>>.(41) El 64 será un año clave, lleno de acontecimientos, de transición en ETA entre estas posiciones y las que se van a oficializar en la IV Asamblea celebrada el verano de 1965. (42)
La irrupción con fuerza del movimiento obrero en los años 62 y 63, el surgimiento del movimiento estudiantil y la revitalización de la conciencia nacional (43), es el sustrato interior sobre el que se desarrolla ETA estos años, evolucionando rápidamente hacia posiciones cada vez más de izquierda, al calor del ascenso del movimiento de descolonización y liberación nacional que se da en todo el mundo. Ciertamente esta evolución no será uniforme ni se dará de la misma manera en todos los militantes. Esto se puede apreciar muy bien en los artículos del Zutik. Aunque la resultante será la indicada anteriormente, ésta no se dará sin una superposición de elementos diversos, de viejas y nuevas concepciones.
En el seno de ETA se da ya una tendencia favorable a conectar directamente con la lucha de los trabajadores. Esta orientación aparece claramente definida en un artículo que, con el título «Del pueblo vasco», va a ser publicado por Iturrioz, con el seudónimo de Larrínaga, en el Zutik-3º serie, nº 20, de mayo de 1964.(44) Entre los aspectos renovadores que aparecen en dicho artículo, Gurutz Jauregui resalta tres cuestiones importantes: 1) La utilización de una terminología totalmente nueva, marxista, como burguesía y clase trabajadora, lucha de clases, condiciones objetivas para la revolución, etc. 2) La necesidad de unir la lucha de liberación nacional con las reivindicaciones de los trabajadores y 3) El establecimiento de una clara distinción entre nacionalismo burgués y nacionalismo popular.(45) <<El nacionalismo que nosotros propugnamos -dice Iturrioz -es distinto del nacionalismo histórico. Ni el Ducado de Vasconia, ni (...) son las bases de nuestro pensamiento (...) Consideramos sencillamente que hay un pueblo, el vasco, (...) pedimos para él el derecho de autodeterminación. (...) Nuestro pensamiento es tanto de liberación nacional como de revolución social>>. Para Iturrioz el problema vasco debe ser un problema popular, algo concreto, <<que debe identificarse con los problemas y necesidades de los actuales habitantes del país y sobre todo de los trabajadores>>. Critica el nacionalismo químicamente puro, abstracto, romántico, basado sobre todo en razonamientos de tipo histórico y plantea, <<un nacionalismo nuevo, humanista, abierto a todos los habitantes del país, dinámico y decidido a realizar las transformaciones sociales que desde un punto de vista progresista son imprescindibles para echar las bases de una auténtica democracia política, cultural y económica>>.
Frente al nacionalismo étnico, de carácter historicista, propugna un nacionalismo voluntarista, de ecos renanianos, formulando un principio de legitimación nacional sustentado en la voluntad popular, en los nacionales y no en la nación, vinculando, así, el nacionalismo a la teoría de la autodeterminación. Sin embargo, ésta formulación tampoco eliminará por completo el problema de las definiciones contradictorias acerca de quién constituye la nación.
A su juicio, el nacionalismo de tiempos de la República adolecía de graves defectos, clericalismo, conservadurismo, al cual, responsabiliza de arrojar en brazos de los partidos españolistas a los vascos progresistas de la época, por falta de alternativa. Al PNV de la posguerra le criticará además, por su falta de arrojo, pasividad y comodidad. Acusa a la burguesía vasca por su compromiso con el Régimen, <<interesada sobre todo en ampliar sus pabellones y en aumentar sus dividendos>>. Este es un motivo más, añade,<<que nos impulsa a propugnar un nuevo nacionalismo dirigido a los círculos de población distintos de los que hasta ahora iba dirigido>>. Aunque matizará diciendo que, <<ello no quiere decir que la burguesía vasca no tenga su papel a jugar y su campo de actividad; simplemente queremos decir que de ella no se puede esperar que dé el primer paso>>. En consecuencia con todo ello, señala que la línea política de ETA está basada en la acción y está dirigida a los trabajadores, tanto intelectuales como manuales. Para ello habrá que pasar por varias etapas,<<empezando por la información y propaganda, siguiendo con la acción de masas y acabando con la lucha abierta y total, con todas las consecuencias que ello entraña>>.
Por primera vez desde la guerra de 1936, se celebrará el 29 de marzo el Aberri Eguna en el interior, en Gernika, a donde acudirán miles de personas convocadas por el Gobierno Vasco en el exilio y a la que ETA apoya. Antes, el 15 de febrero, ETA colocará varias bombas en edificios oficiales del Régimen. El 1º de mayo de este año tendrá también lugar en Bilbao una multitudinaria manifestación de trabajadores, la cual contará por primera vez con el apoyo y la participación de ETA.
ETA propugnará este año la creación de un Frente Patriótico o Frente de Liberación Nacional con todas las fuerzas políticas nacionalistas. El 20 de junio de 1964 convocará una reunión a la que invita a: PNV, ANV, Enbata, Eusko Mendigoizale Batza, Iratxe y STV-ELA. PNV, ANV y STV no acudirán. A raíz de estas conversaciones, el grupo Iratxe que venía operando en Navarra desde 1963, se fusionará con ETA en enero de 1965, siendo el elemento más significativo José María Eskubi, el cual jugará un papel destacado en ETA en los próximos años.
Entre la III y la IV Asamblea de ETA que se celebrará en la primavera de 1965, las posiciones tercermundistas y anticolonialistas se irán consolidando. (46)
ETA consecuente con este espíritu tercermundista se planteará una guerra total de liberación contra España y en esta guerra cada vez tendrán menos cabida las posiciones intermedias o neutras respecto a Euskadi. La dicotomía vasco/español, patriota/traidor, se extenderá cada vez con mayor fuerza no solo en la organización sino en la sociedad: <<Sin independencia no hay Euzkadi de ninguna clase, y sin independencia no hay euskera. Y sin violencia no hay independencia, no hay euskera y no hay Euzkadi. Si alguno no quiere violencia, no quiere independencia, no quiere euskera y traiciona a Euzkadi. Si alguno no quiere independencia ese tal no quiere el euskera y traiciona Euzkadi>>. (47)
En consonancia con la teoría del colonialismo ETA va a conceder en este período una gran importancia al papel de los intelectuales en la revolución vasca. El documento de mayor importancia, síntesis de las posiciones ideológicas y políticas existentes en su seno, será la llamada Carta a los intelectuales. (48)
Para Gurutz Jauregui, en la Carta sólo aparecen con nitidez <<las contradicciones de una línea obrerista y una línea tercermundista, mientras que la tercera de las opciones, aquella que defiende una concepción etnolingüista y europeísta, aparece diluida y desdibujada en el seno de la tendencia tercermundista, en la medida en que esta concepción tercermundista asume, asimismo, una concepción etnicista de la sociedad vasca. No obstante, la contradicción europeísmo-tercermundismo se mantiene latente>>. (49)
Añadiendo que, <<cabe afirmar que constituye el último intento de homogeneización ideológica y política entre las diversas tendencias en ella subsistentes, antes de su definitiva ruptura>>. (50)

IV. LA IV ASAMBLEA

Tras la expulsión del País Vasco francés de la vieja guardia de ETA, la dirección real recaerá en el interior, en el tándem Iturrioz-Zalbide, los cuales en el momento de la celebración de la III Asamblea, en la primavera de 1964, se encontraban en la cárcel, volviendo a la lucha tras su salida y jugando un papel destacado en la IV Asamblea. En opinión de Ortzi <<la postura obrerista del primero influencia la postura guerrillera del segundo y la organización oscila hacia la izquierda>> (51)
A principios de verano de 1965 y en varios tiempos, se celebra por primera vez en el interior la IV Asamblea. Asamblea a la que Garmendia califica como una de las más trascendentales en la historia de ETA y de la que dirá: «no se le ha dado tanta importancia como la V o la VI, porque en la misma se conservó la unidad del aparato y no se produjo una de esas escisiones que luego serán tan habituales. Sin embargo, la IV Asamblea significa un auténtico punto de inflexión, un punto de partida de desarrollos posteriores y obligada referencia de muchas de las posiciones que marcan la historia de ETA y del movimiento abertzale tras la muerte de Franco». (52)
En esta Asamblea se aprueban dos ponencias: La Carta a los intelectuales, corregida y la ponencia titulada Bases teóricas de la guerra revolucionaria. Asimismo, se acuerda modificar varios de los artículos de los Principios ideológicos aprobados en la I Asamblea de 1962, los relacionados con el modelo de sociedad, aprobándose el objetivo de construir una sociedad socialista. Se reestructura la organización en varias secciones, recayendo la responsabilidad de la Oficina política en P. Iturrioz y la rama militar en Zumalde, el «Cabra», quien constituirá más tarde un grupo autónomo de ETA conocido por Los Cabras.
Pero lo que singularizará a esta Asamblea será la aprobación de la famosa teoría de la espiral acción-represión-acción presentada por Zalbide.
A diferencia de la Insurrección en Euzkadi, escrita por Julen Madariaga y aprobada un año antes, en la III Asamblea, la nueva estrategia de lucha armada contenida en el documento Bases para una guerra revolucionaria, tiene un tono más realista, resulta mas concreta y pegada a la realidad. Así se dice: «Debemos evitar por todos los medios imponernos una larga serie de metas concretas que no vamos a poder cumplirlas como no hemos cumplido las que nos impusimos en asambleas pasadas».(53) Este realismo vendrá dado por el predominio absoluto de los militantes del interior en la asamblea, mejores conocedores que los del exilio de los límites de la realidad organizativa y social para llevar adelante una estrategia como la propugnada en la Insurrección en Euskadi.
En el documento se establece una nueva definición de la guerra revolucionaria vasca: «Llamamos guerra revolucionaria vasca al proceso político-militar que tiene por meta la autodeterminación del pueblo vasco, haciendo evidente la calidad ocupante del sistema actual, y que con este fin usa del mecanismo acción-represión repetido en espiral ascendente».(54) A continuación, explicará en qué consiste la aplicación del principio de la espiral del siguiente modo: «I. ETA, o las masas dirigidas por ETA, realizan una acción provocadora contra el sistema. II. El aparato de represión del Estado golpea a las masas. III. Ante la represión, las masas reaccionan de dos formas opuestas y complementarias: con PANICO y con REBELDIA. Es el momento adecuado para que ETA dé un contragolpe que disminuirá lo primero y aumentará lo segundo.
Para su éxito es necesario que: a) Que ETA no sufra en su estructura, como consecuencia de la represión y b) Que las masas afectadas reaccionen con más rebeldía que pánico» (55)
Como señala Gurutz Jauregui, esta ponencia resultará ser una de las claves del éxito futuro de ETA, la otra clave estará fuera, en el Régimen franquista, que entrará de lleno en la espiral, haciendo buenas y reales las previsiones de ETA. (56)
La teoría de la espiral no se pondrá en marcha en la práctica hasta 1968, con la muerte del comisario de policía Meliton Manzanas. Si ETA en 1965 escribe sobre algo que puede ocurrir, dice Pedro Ibarra, en 1968 reflexiona sobre la experiencia, sobre algo que en parte ya está ocurriendo. (57)
Precisamente este año y el siguiente, el propio Zalbide desde la cárcel profundizará la teoría de la espiral contenida en el trabajo titulado Hacia una estrategia revolucionaria vasca editado en la revista Iraultza en dos entregas, con el seudónimo de K. de Zumbeltz.
Pocos meses después de finalizar la Asamblea, el 24 de septiembre, un comando intercepta en Vergara al cobrador del Banco de S. Sebastian y trata de apoderarse del dinero. Pocas horas después del atraco, Zalbide tiene un accidente con el coche y es hospitalizado. Una vez reconocido y detenido, será condenado a 24 años de cárcel. Tras su detención, un grupo de militantes se ve obligado a huir al exilio, entre ellos Eskubi, con lo que, en el interior, queda como cabeza visible Patxi Iturrioz al mando de la Oficina política, rompiéndose de esta forma el equilibrio entre las tendencias tercermundista y obrerista.

A partir de este momento, un nuevo tándem formado por Patxi Iturrioz y Eugenio del Río van a marcar la siguiente etapa de la organización, hasta su expulsión-escisión en diciembre de 1966 en la V Asamblea.
En el otoño del 65 un grupo de estudiantes guipuzcoanos, el cual ya estaba orientado hacia ETA desde antes del verano, entre los que se encontraban, entre otros, Eugenio del Río, Juan Zubillaga, Angel Uresberueta, Juan Navarro y Anton Elósegui, a traves del hermano de éste último, Pattaki, que se encuentra en el exilio, conectará con Patxi Iturrioz, entrando en la organización.
Eugenio del Río recuerda hoy aquella época y describe el grupo de la siguiente manera: «Con excepción de Angel Uresberueta, que estuvo en la cárcel en 1962 por su pertenencia a ESBA (58) y que la dejó tras su salida, que es una persona euskaldun y vinculada a medios abertzales, el resto no es un grupo nacionalista ni proveniente de medios nacionalistas. Tampoco tiene un fervor nacionalista en la medida que lo concebía Txillardegi. Sí se da una sensibilidad nacional, pero no es una relación de interioridad. En el momento que no es nacionalismo, las influencias que se reciben son todas marxistas, no hay otras. Todo el mundo joven que está en la oposición en aquella época, y no es de ambiente nacionalista, o no se contenta con una visión nacionalista, va hacia el marxismo, o está ya. En el ambiente antifranquista de Donostia, es el marxismo la corriente de pensamiento predominante. Se organizaban tertulias en las que se mezclaban gentes diversas, ESBA, PCE, etc. Se estudiaba y discutía a Lukacs, Galvano della Volpe... marxistas prestigiosos de la época. En estas tertulias juega un papel destacado José Ramón Recalde que tiene influencia en el ambiente del PC de Donostia, pero nosotros apenas tenemos relación con él, ni siquiera una comunicación. Patxi y yo nunca participamos en estas tertulias.

Bueno yo en septiembre del 65 tenía que haber entrado en la Escuela de cine de Madrid, pero llego tarde a matricularme y tomo la decisión de dedicarme en exclusiva a esto. Una tuberculosis me tiene en cama prácticamente el curso, no inutilizado en absoluto porque estoy en activo, trabajando, estudiando. Patxi está en la Oficina Política y es el enlace con el Ejecutivo. Aunque estoy en cama, a partir de entonces me veo prácticamente todos los días con Patxi.
Más adelante, cuando puedo, me incorporo a las reuniones de la Oficina Política. Patxi y yo nos repartimos las zonas, él atiende una parte y yo otra. Al de poco de entrar se va a consolidar una relación con un grupo de estudiantes de Donostia, muy interesante, muy activo, en EUTG, en ingenieros, cuya figura más significativa es Iñaki Alvarez Dorronsoro. Todo el grupo entrará en ETA en el 66. Gracias a esto se podrá poner en marcha toda la red de escuelas sociales. Durante todo este período e incluso antes de nuestra entrada en ETA, hay una muy buena relación con jesuitas que están trabajando y estudiando, Osaba, David Armentia... Por ambos lados hay una muy buena comunicación, mucha confianza y actividades conjuntas.
Pues bien, si a esto añadimos los de Bilbao que están en contacto con Angel Uresberueta, los Barrutia, Javier Ortiz que viene de un mundo marxista, relacionado con uno de los PC (m-l) que editaba Mundo obrero rojo, mas la organización de Guipuzcoa de la OPA, no activismo, la gente que había pasado por el tubo (la carcel) que era una organización respetable en Guipuzcoa, todo esto es lo que acabará confluyendo tras la escisión en lo que luego sería conocido como ETA berri.» (60)

El período en el que el tándem Patxi Iturrioz (Mixel)-Eugenio del Río (Erreka) van a controlar la Oficina Política se extiende desde el otoño de 1965 hasta finales de 1966.
Si bien ETA, su tendencia llamada obrerista, llevaba un cierto tiempo integrada en la lucha del movimiento obrero, va a ser a partir de octubre de 1965 y sobre todo a lo largo de 1966 cuando su trabajo se volcará casi exclusivamente hacia la clase obrera, la única capaz, para la Oficina Política, de poder aunar liberación nacional y social.
Una serie de hechos van a influir decisivamente en la orientación tanto estratégica como táctica que la Oficina Política va a imprimir a la organización. El despegue económico iniciado en Europa occidental tras la II guerra mundial, con el consiguiente aumento y mejora del nivel de vida y consumo y el crecimiento del llamado Estado de bienestar va a traer aparejado cambios tanto en la realidad social como en la reflexión de una parte de la intelectualidad y de la izquierda europea que tratará de fundamentar la necesidad de la revolución socialista, no sobre la base del Marx de la miseria creciente de las masas, sino del Marx de la alienación y enajenación. Bruno Trentin, Lelio Basso, André Gorz, Serge Mallet, serán algunos de los más significativos representantes de esta corriente que trata de buscar una vía distinta a la socialdemócrata y a la estalinista. (61)
Eugenio del Río comentando la influencia de estas ideas, las valora de la siguiente forma: «En la cama leo mucho Lenin, las obras escogidas, cosas marxistas varias y posteriormente Gorz, Clase obrera y neocapitalismo e Historia y enajenación, que tendría bastante influencia en el mundillo marxista y en nosotros en particular. También La Revista Internacional del Socialismo que dirigía Lelio Basso. Serge Mallet, gran parte de su libro sobre neocapitalismo lo publicamos Patxi y yo. Esta es una influencia revisionista en sentido estricto. Es un reformismo de izquierdas presentado como bueno, como un no reformismo. En realidad es un producto italiano, más vinculado al PC italiano y a sectores sindicalistas de izquierda que lanza con un poco más de fuerza André Gorz que lo expresa de una forma original, muy contundente.
La rama por donde viene lo de las reformas no reformistas es esa. Algo tiene que ver con todo eso Mandel, él no lo llama así, pero en realidad hay concomitancias serias entre el concepto de programa de transición y las reformas revolucionarias. Mandel tiene textos de esa época, donde se desliza por ahí. Mandel ejerce cierta influencia, primero en cuanto forma parte de esto y segundo a través de algunos textos económicos que se utilizan para los cursillos y charlas. Incluso repartimos algunos textos breves suyos sobre neocapitalismo»
La influencia de estas ideas en la Oficina Política, en el año 1966, va a coincidir con el momento más álgido de la apertura y flexibilización del Régimen franquista iniciada en 1962, en una coyuntura económica en Euskadi de gran expansión y en un contexto de creciente aumento de la movilización y organización de la clase obrera.
Hay que señalar que si bien la primera modernización del Estado español, con sus más y sus menos, tuvo lugar entre finales del siglo pasado y la guerra de 1936, la segunda, es mucho más reciente y se inicia a partir del Plan de Estabilización de 1959 ( grandes inversiones extranjeras, turismo, emigración...). Aunque resulte paradójico, es el franquismo quien echará los cimientos del llamado Estado del Bienestar durante el período de fuerte crecimiento económico que se extiende de 1961 a 1974. (62)
Será en este contexto y con estas ideas lo que impulsa a la Oficina Política al abandono de la estrategia colonialista, tercermundista y de la espiral acción-represión-acción, por el de una progresiva conquista del poder, aunque no excluyente «de la toma repentina por insurrección revolucionaria en un momento de madurez suficiente».(63) A la sustitución del criterio étnico por el de clase. Del reduccionismo de la visión nacionalista, etno-lingüística, que identifica pueblo vasco, comunidad vasca, con comunidad étnica, cuya seña central de identidad es la lengua, se pasará a un reduccionismo obrerista, clasista, que identifica pueblo vasco con pueblo trabajador vasco. De esta forma se va a establecer una pugna abierta y frontal entre dos cosmovisiones la nacionalista y la marxista. La una pondrá el acento en la nación, en la lucha nacional contra la ocupación extranjera de los estados español y francés, y la otra, en las clases, en la lucha de clases entre el proletariado y la burguesía. En el plano político esto se traducirá en priorizar, por parte de unos, la unidad nacional, el Frente Nacional de todas las fuerzas y partidos nacionalistas, y por los otros, la unidad obrera, el Frente de Clase, de todas las fuerzas de izquierda y progresistas. Entre estas dos tendencias, una tercera, la denominada tercermundista, partidaria de la guerra revolucionaria, tratará de hacer una amalgama entre ambas cosmovisiones. Tomando como base la concepción etnicista de la nación, propugnará un nacionalismo revolucionario inspirado en Mao y otros teóricos marxistas del tercer mundo.
Desde octubre del 65 hasta abril del 66, en los Zutik 35 al 39, redactados por la Oficina Política, pese al mantenimiento oficial de las tesis anticolonialistas y nacionalistas, con alusiones a la guerra revolucionaria, se apreciará un cambio en el estilo y en los contenidos, dándose un gran aumento de los artículos dedicados a los temas socio-laborales, al análisis de la situación económica y perspectivas del Plan de Desarrollo en el Estado español; se abordaran temas nuevos como el de la liberación de la mujer y el inicio de un análisis de las nuevas corrientes de izquierda en Europa; se producirá cierta ruptura con el análisis histórico simplista de Euskadi nación soberana hasta la pérdida de los fueros, y nación ocupada a partir de ese momento, tratando de explicar desde una óptica marxista la historia vasca e introduciendo en el discurso una distinción cada vez más clara entre lo que denominaran patriotismo obrero y nacionalismo burgués.
Aunque Txillardegi desconfiaba de la dirección del interior desde comienzos de 1965, es decir, antes de la caída de Zalbide e incluso de la celebración de la IV Asamblea, lo que se dio en llamar la nueva línea de ETA y lo que sirvió de base para la expulsión de la Oficina Política y la crítica que realizaría José Antonio Etxebarrieta en el que luego sería famoso informe Txatarra -que sería leído por su hermano Txabi en la V Asamblea- viene expresada, por un lado, en los Zutik números 41, 42, y 43, y, por otro, en la ponencia Por una izquierda socialista revolucionaria vasca, que será una síntesis de las ideas aparecidas hasta entonces publicados entre mayo y septiembre de 1966.

4.1.1.-«Por una izquierda socialista revolucionaria vasca»
En esta última ponencia-síntesis (64) difundida poco antes de la Asamblea, se empieza por reconocer la existencia de fuertes críticas y grandes entusiasmos a la nueva línea ETA, de la que se dice que no es tal, sino el resultado de la aplicación en la práctica de dos de las conclusiones más importantes de la IV Asamblea:
«Del hecho de declararnos movimiento socialista-revolucionario vasco y del postulado siguiente: Los llamados problema nacional y problema social de Euzkadi no son para nosotros sino aspectos de la misma realidad. ( De las conclusiones de la IV Asamblea, II, A, 3.). Estas innovaciones teóricas ( puestas de manifiesto en todos los ZUTIK y, mayormente, en la Carta a los intelectuales) se han visto acompañadas por algunas modificaciones ( correcciones y ampliaciones) de los postulados tácticos ( desarrollados en los números 42 y 43 de ZUTIK, en el Catecismo de la Acción Sindical, en Acción Sindical en la Empresa y en Acción democrática en el barrio)»
Y ciertamente, como señala J.M. Garmendia, «De la Carta a los intelectuales podían ser extraídas distintas derivaciones: tanto los nacionalistas revolucionarios, que se imponen en la segunda parte de la V, como los culturalistas, o los partidarios de la tesis de la Oficina política, podían, en buena lógica, considerarse como sucesores de la auténtica ETA». (65)
Dadas las repercusiones que tuvo dicha ponencia, a continuación me extenderé algo en exponer las ideas que propone la Oficina Política sobre el socialismo, la violencia y las características que debía tener la organización a construir. El esquema que parte de una determinada concepción del neocapitalismo, fuertemente influenciada por las ideas que manejaba la llamada izquierda europea de la época, es el siguiente:
1.- Solamente cuando existe una situación de miseria absoluta, las capas de la población más afectadas combaten por el socialismo aún sin conocerlo.
2.- En Euzkadi (…) el socialismo no ha de ser una salida gratuita, que se logre sin esfuerzo. Para construir el socialismo es preciso que, antes, convenzamos de su necesidad al pueblo vasco, con palabras y con hechos.
3.- ¿debemos esperar, entonces, a que el pueblo esté convencido para empezar a realizar el socialismo? No; no debemos confundir revolución con toma de poder político. La Revolución socialista ha comenzado ya. La toma del poder político solo se producirá cuando diferentes poderes ( políticos, económicos, sociales y culturales) hayan sido conquistados por las clases populares. La culminación de la Revolución viene precedida por diferentes reformas de tipo revolucionario. Estas reformas -realizaciones socialistas parciales- son, a la vez, posiciones tácticas sólidamente cimentadas que tendrán una importancia decisiva en posteriores enfrentamientos contra los poderes burgueses y demostraciones vivas de la sociedad socialista.
4.- La lucha por el socialismo en Euzkadi es, pues, un combate prolongado, consciente y voluntario. Es una batalla progresiva. Es una lucha en todos los frentes.
5.- Estas reformas se realizan frente a un sistema capitalista y dentro de él. De ahí se desprende un peligro inevitable pero sólo si lo corremos podremos vencer; lo que no podemos hacer es renunciar a hacer reformas revolucionarias, a construir realizaciones socialistas parciales, amparándonos en un proyecto revolucionario que, de no venir precedido por estas reformas, nunca será realidad.
6.- Para salvar este peligro -el peligro de subordinar las reformas a las posibilidades que ofrece el sistema capitalista español o francés- debemos seguir lúcidamente un principio fundamental en todas nuestras acciones: al realizar cada reforma deberemos comprobar que cumpla dos condiciones esenciales:
1.- Ha de suponer una pérdida real del poder para las clases explotadoras y opresoras.
2.- Ha de comportar un aumento de poder real de la clase trabajadora y de las masas populares.
A estas reformas autónomas podemos llamarlas revolucionarias. Reformas reformistas serían aquellas que se subordinan al sistema.

Con respecto al sentido de la violencia en el marco de esta lucha por la conquista progresiva del poder, la Oficina Política la concibe de forma distinta a la planteada desde 1963, no excluyendo su uso limitado siempre que cumpla con los siguientes requisitos:
1. Que sea realmente limitada ( emisiones piratas, sabotajes, requisas, castigos ejemplares, manifestaciones, etc.), pues la violencia ilimitada ( la que se dirige a la destrucción de vidas humanas) sólo se justifica en la primera fase de la insurrección armada, cuando haya garantías de que el proceso armado que se comienza puede ser continuado hasta el final.
2. Que esta violencia tenga un carácter popular, que se sitúe de lleno dentro de las condiciones subjetivas de la clase trabajadora, que no sea obra de una minoría activista desgajada de la realidad de la conciencia popular.
3. Que el ejercicio de esta violencia no aliene a la organización que no la polarice, que sea una actividad entre otras. Que permanezca, en todo momento, siendo un medio al servicio de los fines de la revolución socialista en Euzkadi.
En cuanto a las características de la organización a construir estas serían las siguientes:
1. Un MOVIMIENTO (no un partido) VASCO, que establezca relaciones con las fuerzas progresistas de los Estados español y francés, pero siempre en pie de igualdad y sobre el reconocimiento de la multinacionalidad objetiva de ambos Estados.
2. UN MOVIMIENTO AL SERVICIO DE LA CLASE TRABAJADORA, que defenderá sus intereses específicos y no los de otras clases nacionales, jugando un papel subsidiario ya que corresponde el protagonismo a la clase a la que sirve. Su tarea será trabajar por la unidad, organización y concienciación de la clase obrera.
3. UN MOVIMIENTO SOCIALISTA REVOLUCIONARIO, que no acepte el juego fácil del socialismo orgánico stalinista, ni las tentaciones del reformismo social demócrata.
4. UN MOVIMIENTO DEMOCRATICO, tanto por el tipo de socialismo que se propugna, no burocrático, como por su funcionamiento interno.
5. UN MOVIMIENTO DE UNIFICACION IZQUIERDISTA VASCA, que busque la unidad por la base, que no sea una mera suma de siglas y acuerdos por las alturas.
6. UN MOVIMIENTO POPULAR, que no caiga en las tentaciones izquierdistas pero que tampoco renuncie a las reivindicaciones revolucionarias.

En dicha ponencia se planteará la renuncia expresa a la creación por parte de ETA de un movimiento sindical propio, y se abogará por la creación de una central sindical de Euzkadi, en concreto las Comisiones Obreras, que son vistas como la plataforma idónea para lograr la unidad de una clase obrera, dividida por razones políticas, religiosas, idiomáticas, de origen nacional, etc. Ahora bien, éstas han de cumplir con una serie de condiciones, en particular la de llevar adelante una estrategia de reformas revolucionarias tendente a la consecución de realizaciones socialistas parciales. (66)

A partir de este momento la influencia de ETA va a estar presente en los planteamientos de Comisiones Obreras, aunque de forma desigual en Vizcaya y Guipuzcoa debido a la diversidad sociológica en cuanto al origen nacional del proletariado, así como a la desigual implantación organizativa de ETA.(67) Si en Vizcaya las CCOO nacen de la mano del PC y ajenas a la cuestión nacional, en Guipuzcoa ETA participará junto al PC, JOC e independientes, durante el verano de 1966, en la fundación de la Comisión Obrera Provisional de Guipuzcoa y su ideología se hará sentir en la Declaración de Principios formulada por la misma, introduciendo, entre otras cosas, su independencia de cualquier otra Comisión de fuera de Euskadi y el reconocimiento, sin reservas, del derecho del Pueblo Vasco a la Independencia.(68) El conjunto de la clase obrera vizcaína, señala Pedro Ibarra, <<no fue independentista. Si luchó denodadamente contra los juicios y fusilamientos de militantes de ETA, no fue por asumir la estrategia de esta organización, sino por una básica solidaridad antifranquista. Los trabajadores de la ría bilbaína (…) asumieron una cierta conciencia de diferencia nacional, una determinada mentalidad de pertenecer a una clase obrera con señas de identidad propias (…) Resulta, sin embargo, mucho más problemático, el definir qué formalización programática -derecho de autodeterminación, Estatuto de Autonomía, etc.- reflejaba con más exactitud tal mentalidad>> (69)


El proletariado vizcaíno es en estas fechas bastante joven y sin experiencia sindical, en cuya composición se da un fuerte componente emigrante procedente de otras áreas del Estado español. La intensa explotación capitalista, así como el hecho de que esté físicamente aglutinado en grandes fábricas y urbanizaciones cercanas a los centros de trabajo, favorecía las relaciones comunitarias en el seno de la clase obrera al mismo tiempo que la labor de organización, agitación, propaganda y movilización.(70) Las Comisiones de Obreros (CCOO) surgirán en las huelgas vizcaínas de la primavera de 1962 y se estabilizaran en las empresas más importantes de la ría bilbaína (Naval, B.W., G.E.E., Westinghouse, Firestone, etc.). (71)
Ahora bien, el punto de arranque del nuevo movimiento obrero vasco que surge en el franquismo cabe situarlo alrededor de la larga lucha que mantuvieron los trabajadores de Laminaciones de Bandas en Etxebarri/Basauri, que se inició en noviembre de 1966 y se prolongó 163 días. No fue sólo una lucha sindical ejemplar sino que sirvió para dinamizar, en trabajos de solidaridad y apoyo, a sectores importantes de la juventud trabajadora que irían aumentando en años posteriores. A la huelga de Bandas le seguirían otras como las de Altos Hornos, Naval, Babcok, en enero de 1969 o las de Guipúzcoa (Michelín, Orbegozo, Mecanoplástica…) en febrero de ese mismo año en las que, en pleno estado de excepción, decenas de miles de trabajadores se lanzan a la calle. Se va configurando así un movimiento obrero en el que destacan su combatividad en unas condiciones en que la lucha obrera podía significar, y significaba muchas veces, el despido, la tortura o la cárcel, y su solidaridad, en las antípodas del corporativismo sindical estrecho que luego hemos conocido. Una solidaridad que se mostraba en los más diversos terrenos, con los despidos en la propia empresa, con otras empresas en lucha, con otros sectores sociales y reivindicaciones, contra la represión del Régimen en general y en particular, con los militantes de ETA, como por ejemplo la que se materializó con motivo del Proceso de Burgos en 1970.

En esta época los obreros políticamente más activos están en la órbita de CCOO. No hay masas en CCOO, tampoco podía ser de otra forma ya que la persecución policial y patronal obligaba a utilizar formas relativamente clandestinas. En Vizcaya, hasta 1970, probablemente no superasen el millar. En realidad, en 1967-1968, CCOO es una coordinadora de militantes de diversos partidos, principalmente bajo la influencia del PC. Pedro Ibarra apunta la cifra en Vizcaya de entre 300 y 500 el total de militantes organizados en las fábricas, de los cuales el 30% eran de CCOO, 25% de UGT, 15% de USO, 18% de ELA y 12% independientes u otros grupos. Esta cifra aumentará progresivamente, pero no a ritmo regular. Hay que esperar a 1974 para que se acelere el crecimiento produciéndose a partir de la muerte del dictador en 1975 un gran salto adelante. Ese grupo de militantes obreros, dice Pedro Ibarra, al principio insignificante, luego más numeroso, organizados o no en los sindicatos ilegales, fueron aquellos trabajadores que impulsaron y tomaron la palabra en las Asambleas, los que encabezaban paros y manifestaciones, los que estaban en los Jurados de Empresa o eran elegidos Delegados en las Asambleas; los que eran despedidos, detenidos y encarcelados ( y algunos eliminados a tiros); ellos fueron, militando 24 horas sobre 24, los principales artífices del movimiento obrero vizcaíno.(72) En los próximos años, ETA-berri, luego E.M.K. (Euskadiko Mugimendu Komunista), llegará a tener una influencia decisiva en la Coordinadora de Euskadi de Comisiones Obreras (CECO). (73)

4.2.-La corriente etnolingüistica: Txillardegi
José Luis Alvarez Enparantza ( Txillardegi), fundador y principal ideólogo de EKIN y posteriormente de ETA, entre 1952 y 1965, que no había participado en la IV Asamblea y cuya información de la marcha de la organización, de los nuevos dirigentes, etc., es pequeña e indirecta, será el primero en criticar a la dirección de ETA por lo que él va a considerar, en una serie de cartas dirigidas al Ejecutivo(74), una doble desviación respecto a lo que fueron sus orígenes: desviación españolista y comunista.
Concretamente esta desconfianza se iniciará desde que la dirección del interior empieza a rechazarle artículos para su publicación en el Zutik. La actitud personal de algunos dirigentes ante el euskera, así como su inexistencia en el Zutik, será el primer motivo de alarma, al que posteriormente se unirán temas como los inmigrantes, la burguesía nacionalista, el Frente Nacional, el marxismo, entre otros.
En su primer informe político dirigido a la dirección y fechado el 26 de noviembre de 1965, en el que además de dar el visto bueno a la modificación en la IV Asamblea del párrafo social de 1962, por paternalista, neo-colonialista y neocapitalista, en el mismo, y de una forma todavía cauta y dialogante, comienza a mostrar su preocupación por el giro que percibe en la organización, llamando la atención sobre lo que ha sido la seña de identidad central de ETA hasta el momento: su radicalismo en lo nacional, criticando también, aunque en un segundo plano, una emergente tendencia al militarismo en algunos militantes.
«Lo que ha dado fuerza a ETA hasta 1965 no ha sido su progresismo social o filosófico; ni el empleo de métodos violentos ( francamente inexistentes). Seamos sinceros: nuestro movimiento no era un movimiento progresista hasta 1965. (Aunque tendía a serlo). Basta leer la declaración de 1962. ¿De dónde nos viene entonces la fuerza, es decir, la adhesión popular? La respuesta parece clara: DE NUESTRO RADICALISMO VASCO. DE LA FUERZA Y SINCERIDAD DE NUESTRA AFIRMACION NACIONAL (...) Si los dirigentes de hoy, admirables en casi todos los aspectos, demuestran con sus hechos que solo sienten opresión de clase, su posición será juzgada española en entera objetividad. Si permitimos que nuestros dirigentes no sean euskaldunes, ETA puede repeler, racional y visceralmente, a todos los vascos no españolistas ( es decir: en principio a todos), expulsándolos del movimiento irresistiblemente. En cuanto a cierto militantismo, abstracto y testicular, de la acción por la acción misma, desprovisto de tragedia vasca y de tragedia proletaria, debe ser condenado sin piedad; pues ETA no es el Ejército de Salvación, ni una Cofradía para aventureros con manías de inmolación».
En su segundo informe del 19 de diciembre, Txillardegi subirá el tono de la crítica:
«No tengo en mi poder sino los números 32, 34 y 35 de Zutik. Los tres han sido publicados tras la IV Asamblea. Desconocedor todavía - seis meses después de su celebración - de las decisiones tomadas, me veo obligado a juzgar de la línea ideológica decidida en la misma a través de esas publicaciones.(...) En esos tres números se han publicado DOCE artículos... el 100% han sido publicados en español (...) La lengua nacional ha sido OBJETIVAMENTE BARRIDA de nuestras publicaciones... De los doce artículos el lector puede deducir que sufre una opresión de clase; pero jamás que sufre una opresión NACIONAL... Todo esto me confirma en lo que ya apunté en mi informe del 26 de noviembre (...) QUE ETA ESTA TOMANDO UNA TENDENCIA ESPAÑOLA».
Ante la falta de respuesta por parte del Ejecutivo, Txillardegi volverá a redactar un tercer informe, el 6 de marzo de 1966, que constituirá ya un ataque abierto y frontal al Ejecutivo al que acusará de haber convertido a ETA en un movimiento norteño y comunista.
Las pruebas que aducirá para demostrar la falta de patriotismo de la dirección son, entre otras, las siguientes: la despreocupación por la lengua; la falta de sensibilidad ante la problemática de Euskadi Norte como parte de la nación vasca y Navarra; la incomprensión del papel objetivamente alienante en lo nacional de la presencia masiva de inmigrantes españoles, a los cuales hay que asimilar y vasquizar ; el olvido de otros movimientos de liberación nacional, como Israel, Quebec, Flandes, etc.
Txillardegi era un estudioso y un experto en materia lingüística -un euskaldunberri que había aprendido euskera a los 18 años- y desde una perspectiva estructuralista, basada en las investigaciones de Ferdinand de Saussure, Benjamin Lee Whorf, Martinet, Lévi Strauss, Lacan y otros, establecerá las bases teóricas de su argumentación lingüistica, otorgando al idioma el papel de guía y sostén del pensamiento, al que determina profundamente. Para Txillardegi la lengua es mucho más que una mera sucesión de palabras colocadas una detras de otra, es un sistema ordenado y completo, una estructura y una cosmovisión. (75)
En varias cartas que escribe en este período se escandalizará de que haya quienes consideren a la lengua como mero envolvente exterior del pensamiento o que la clasifiquen, como a la religión, en el terreno de la superestructura.
Txillardegi, siguiendo la senda del nacionalismo agónico marcada por Sabino Arana décadas atrás, sostendrá que si el pueblo vasco pierde su lengua, su forma de ser originaria y su identidad, Euskal Herria morirá, desaparecerá como nación. Por todo ello, para Txillardegi, la recuperación del euskera y la creación de un Frente Nacional, con todas las fuerzas patrióticas, son las tareas prioritarias del momento. El objetivo de dicho Frente será el logro de un Estado vasco, de carácter monoetnico, que restaure la unidad lingüística y por tanto nacional para lo cual la etnia originaria debe adquirir la hegemonía y la iniciativa en favor de la cultura autóctona:

«Bertako etniaren herria nagusitu behar da erresumaz. Edo, nahiago bada: bertako herria, edo jatorrizko herria, jarri behar da buru, eta sorterriko kulturaren alde. Bienbitartean ez dago egiazko askatasunik Edo askatasuna badago... Arrotzentzat! Ez da ikusi ohi. Kanpotarren eskubideak errespetagarriak dira, ez dago dudarik. Baiña bertakoenak ere bai! ». (76)

Txillardegi, desde una visión totalitaria etnonacionalista, desde su reduccionismo etnicista criticará el totalitarismo comunista y la pretensión de reducirlo todo a la lucha de clases. Opondrá, dicho de una forma esquemática, el ¡todo el poder a los soviets de obreros, campesinos y arrantzales!, por el ¡todo el poder a la etnia!, esto es, al sector de los nacionales originarios que sean euskaldunes.
En el profundo malestar y las críticas que hace Txillardegi, habría que distinguir una justa preocupación y alarma por la situación del euskera y, en general, por la precariedad de los rasgos vascos etno-culturales más singulares y diferenciados, sometidos en aquellos años, además de a la persecución de la dictadura franquista, a la presión de las transformaciones sociales y culturales ( industrialización, emigración y urbanización creciente), de la propuesta política de carácter etnicista que hace.
En una sociedad como la vasca, tan heterogénea en todos los planos, territoriales, de origen nacional, identitarios, linguisticos, políticos y culturales, una política nacional en el campo lingüístico, o de la emigración como la propugnada por Txillardegi no podría llevarse a la práctica sin causar serias divisiones y destrozos en el seno de la comunidad. De hecho, estas ideas dieron lugar a enfrentamientos en el interior de la oposición antifranquista vasca entre algunos sectores que se veían así mismos como los abertzales auténticos (milis, eladios (77), etc.) y los que estos calificaban de españolistas ( por su no aceptación de los dogmas nacionalistas-aranistas), felipes (por pertenecer al Frente de Liberación Popular, en Euskadi, ESBA) o comunistas ( utilizado por algunos de estos sectores como sinónimo de no vasco, ateo y maketo). Actitudes y comportamientos gravemente autoritarios, llegando en algunos casos hasta las agresiones físicas y las amenazas de muerte. Si estas no se generalizaron o agravaron en esta época fue debido, entre otros, a dos factores principalmente: en primer lugar, a los efectos unificadores y solidarios que propiciaba la brutal dictadura en las filas antifranquistas; y en segundo lugar, a la actitud que tuvieron las organizaciones de la izquierda revolucionaria vasca de reducir al máximo dichas contradicciones, buscando en todo momento la unidad, tan necesaria, de los trabajadores y del pueblo en general, para combatir con eficacia a la dictadura franquista. Cuando estos dos factores correctores desaparecieron o decayeron, con la muerte de Franco y el debilitamiento de la izquierda revolucionaria y el movimiento obrero, estas actitudes y comportamientos se agravarán e incrementarán hasta llegar a la persecución social y el asesinato del adversario político-ideológico españolista.

Txillardegi, desde posiciones socialdemócratas, se mostrará crítico con el marxismo y particularmente con lo que en aquel tiempo se codificó como marxismo-leninismo. Criticará el régimen imperante en la URSS, la subordinación de la nación a la clase como principio rector del marxismo, así como la consideración de que la revolución socialista traerá junto con la fraternidad de los pueblos la desaparición de las diferencias nacionales.

«Yo me felicito del viraje de ETA a la izquierda. Pero no me felicito de la conversión de algunos a la Religión Marxista. Si todas las religiones son alienaciones, no cabe duda de que la marxista, por su pretensión de científica, es otra más, y hasta peor por lo que tiene de pretenciosa (…) El análisis científico, objetivo y MARXISTA incluso, demuestra que en la URSS hay una clase dirigente: el PC. Que ésta controla los medios de producción, como los capitalistas; que es por lo menos tan omnipotente como la clase capitalista de Occidente. Y que la gente goza de tan poca libertad allí, por lo menos, como aquí. El stalinismo, el muro de Berlín, el culto de la personalidad, etc. son hechos históricos. Los errores del marxismo: desaparición del Estado y de su coerción tras la desaparición del capitalismo; la sociedad sin clases; la muerte del capitalismo por causa de sus contradicciones, el empobrecimiento y la miseria crecientes del proletariado en los países burgueses, etc. Todas estas profecías han resultado FALSAS.

El análisis científico del Marxismo demuestra así que, convertido en Verdad y en Evangelio, es una ALIENACION PURA.
Ahora bien: en los últimos Zutik solo se ven planteamientos marxistas. Lo cual quiere decir que hoy el marxismo es la VERDAD para los actuales dirigentes. Todo es por culpa de la burguesía, todo son clases, todas las críticas contra los occidentales>>. <<Ser progresista y anti-capitalista me parece necesario; ver en Das Kapital la nueva biblia me parece una catástrofe. Es más: LA ACTUAL POSICION ANTI-NACIONAL OBJETIVA DEL EJECUTIVO TIENE SUS RAICES EN LA HIPERTROFIA MARXISTA. Como Marx solo habla de clases, la nación pierde consistencia. Queremos una Euzkadi socialista. Pero no queremos ( o por lo menos eso creía yo) una Euzkadi dirigida dictatorialmente a la luz del Evangelio Marxista o Marxista-Leninista>>.
Txillardegi llegará a la acertada conclusión de que los problemas nacionales están mostrando, en contra de las opiniones simplistas del marxismo-leninismo, una gran autonomía respecto a los problemas de las clases y del socialismo; y que para su solución se requieren otras consideraciones y otras medidas. Ahora bien, cuestión aparte son las consideraciones y medidas que él propone.
La crítica de hacer del marxismo una religión, de convertir la clase en un absoluto y el Das Kapital de Marx en la nueva biblia, la hace Txillardegi desde otra no menos religión civil como es su nacionalismo de carácter etno-lingüístico y desde otro absoluto, la etnia, así como desde otra biblia, L´Europe des Ethnies de Gúy Heraud considerada la Biblia del etnismo.
Suele ser bastante habitual encontrarse con críticas ajustadas a la fe en una creencia basadas en la fe ciega a otra. Esto mismo le sucede, en mi opinión, a Txillardegi. Crítico con el marxismo pero ciego respecto a los problemas del nacionalismo en general, y más en particular, a los problemas que la aplicación de su cerrado y exclusivista código nacional podría acarrear en una sociedad como la vasca.
Txillardegi concluirá con la acusación falsa de que ESBA (Euskadiko Sozialista Batasuna) se había infiltrado en ETA y que por tanto ETA había dejado de ser ETA para convertirse al comunismo español norteño.
Diez días después, decide hacer públicas sus críticas, concretamente el 19 de marzo escribirá una carta abierta a todos los militantes de ETA, donde resumirá sus escritos anteriores y pedirá la expulsión de los miembros de la dirección responsables de la doble desviación comentada. Así mismo, pedirá la celebración de una Asamblea en la que se renueve el programa, dentro del cual el primer aspecto a dejar claro será el del Frente Nacional, por oposición al Frente de Clase propuesto por la Oficina Política y se defina una estrategia clara de revolución socialista y euskaldun, la única nacional.

4.3.-La alianza de las tendencias etno-lingüística y tecermundista
Mientras Txillardegi escribe estos informes, toma contacto en Bruselas con Federico Krutvig.(78) Julen Madariaga y Eneko Irigaray se encuentran en Argel, Aguirre en México. A Paris acaba de llegar, escapado, el joven navarro José Maria Eskubi. Allí se encuentra, entre otros, con «Tomás» (Lizarribar), con «Pataki» (Elósegi) y con dos estudiantes de economía «Simón» (Bareño) y «Balduino» (Bilbao Barrena), que se han exiliado unos meses antes. Coincide también con un grupo de ex-seminaristas guipuzcoanos que se han trasladado a París para proseguir sus estudios, Mikel Azurmendi y «Txato» Aguirre, que pronto se integraran a ETA en el interior.
«Krutvig -comenta Txillardegi- estaba preocupadísimo también, por el giro que estaba tomando ETA. Y pensamos en editar una revista. Se llamó Branka. La fundamos en el año 65, en Bélgica, con el apoyo de otros como Aguirre, que nos mandaba artículos desde México; como Jokin Apalategi, etc. (...) A nosotros se nos planteó el problema de si hacer esta revista dentro o fuera de la ortodoxia de ETA. Branka había surgido con la única idea de luchar contra el socialimperialismo ( la Oficina Política, nota del autor). Poner como subtítulo publicación de ETA, porque entonces tenía que pasar la censura del Ejecutivo, era peligroso y no pasaba. Pensamos, por lo tanto, publicarla como revista independiente». (79)
La aparición de Branka ( Proa) va a suponer la alianza de las tendencias etnolingüística y tercermundista, representadas por Txillardegi, por un lado, y Krutvig y Madariaga, por otro, con el objetivo de enfrentarse a la tendencia obrerista representada por la Oficina Política. (80)
Para José Mari Garmendia: <<En esta coyuntura, es Krutvig quien acierta a aunar a muchos significados militantes, con unas posiciones difusas, pero que en líneas generales, son partidarios de la lucha armada, marxistas... pero también abertzales radicales. En este grupo va a encontrarse la continuidad de ETA, al salir victoriosos de las dos partes de la V Asamblea, y puede decirse también que son los que mejor recogen la herencia de la IV Asamblea, aunque ello suponga un escaso avance en relación a lo allí discutido y aprobado y un posponer cuestiones decisivas, que quedan a la espera de la VI Asamblea >>. (81)


V. La V Asamblea.
La primera escisión/expulsión en E.T.A. (1966-1967).


En julio de 1966, tras una reunión en Bruselas entre las dos alas, la tercermundista y la etnolingüistica, son enviados al interior, a Euskadi, José María Eskubi (Labrit), Jesús M. Bilbao Barrena (Balduino) y Bareño.
Los principales contactos con que contaran los llamados tres mosqueteros, además de Txato Agirre y Mikel Azurmendi que también habían vuelto al interior de Euskadi ese mismo verano, son, en Vizcaya, los hermanos Etxebarrieta, López Irasuegi y Patxo Unzueta (Buendía), los cuales pronto pasaran a formar parte de la dirección de ETA. En este y otros contactos que el trío mantiene, al margen de las estructuras oficiales, con militantes de Vizcaya y Guipuzcoa, se plantean críticas a la línea de los Zutik centradas casi exclusívamente en la acusación de reformismo y sindicalismo, sin apenas mencionar la presunta desviación españolista que viene denunciando incansablemente Txillardegi desde hacía un año.(82) Hasta la llegada del trío, señala Unzueta: <<Txabi Etxebarrieta no sólo no había mostrado alarma alguna por el cambio de tono de las publicaciones, sino que, al menos hasta la aparición del Zutik 42, incluido dicho número, se mostraba de acuerdo con que al fin comiencen a tratarse los temas con profundidad (...) Los análisis de Zutik sobre el neocapitalismo, sobre la evolución de las formas de dominación franquista, sobre el nuevo movimiento sindical, etc., no le resultaban ni ajenos ni chocantes>>. (83)
El trío en este período irá cogiendo cierta autonomía con respecto al exterior, que no deja de ver con preocupación la evolución de los acontecimientos al comprobar que estos no eran en principio partidarios de medidas de fuerza. Esto hará que Julen Madariaga decida pasar al interior con la intención de llevar adelante un plan cuyo objetivo sería la expulsión de la Oficina Política y la celebración en el exterior de una asamblea a mediados de diciembre. Tras varios tiras y aflojas, el Comité Ejecutivo en una reunión celebrada sin la presencia de Iturrioz, elabora un escrito que concluye con la notificación a éste de su expulsión y disolución de la Oficina Política, convocándose la asamblea en el interior para el 8 de diciembre. En el intervalo entre la notificación de la expulsión de Patxi Iturrioz y la celebración de la asamblea, los tres mosqueteros multiplican sus contactos para garantizar la mayoría para sus posiciones. José Antonio Etxebarrieta redactará un texto de unos 50 folios que será de hecho el principal documento de acusación contra la Oficina Política, dicho texto irá firmado con el seudónimo Txatarra y como tal será conocido. (84)

5.1.- El conflicto contado por Eugenio del Río:
«El conflicto es corto. Estamos en el otoño del 65, bien entrado, en el verano del 66 el conflicto ha cogido velocidad, está disparado y creo que se puede considerar ya irreversible. Es un conflicto en el que las fuerzas contrarias a nosotros son variadas: están Bilbao Barrena, Bareño, Eskubi, los seminaristas de Belgica, Azurmendi, Txato Agirre, y por otro lado, Txillardegi, Madariaga, Krutvig, o sea que se va abriendo un frente muy diverso, claro, porque Txillardegi no tiene mucho que ver con Madariaga por ejemplo. Un frente que curiosamente es fuerte fuera y muy débil en el interior. Su enganche natural está en Vizcaya, en donde hay muy poca organización en ese momento, hay sectores de la rama de activismo, que es muy pequeñita, la cual mayoritariamente la llevamos nosotros y está con nosotros.
Puntos del conflicto son dos, la violencia y, vamos a decir, el aspecto nacional, que puede tener más o menos cosas dentro.

a) el marxismo:
No hay problema con el marxismo. Está, eso sí, Txillardegi, que tiene sus ideas, pero que en ese aspecto en particular no tiene influencia especial. En otros sí. El marxismo no es problema, no porque toda la gente lo acepte. ETA, en cuanto movimiento popular, no se ve afectada por el marxismo, es un asunto paralelo, que resbala un poco. Ahora bien, alguna gente de ETA sí podemos vernos afectada por esa cuestión. Sé que en algunos núcleos locales, y algunas personas, sí es una cuestión conflictiva. El hecho de que la dirección de ETA como tal, a través de la Oficina Política, aparezca como marxista, es algo debatido y provoca oposición, sin duda. Pero es una cuestión política, esto es, si ETA debe tener una definición ideológica de ese tipo o no. Quien tiene una aspiración a un movimiento popular más amplio, más abierto a distintos sectores sociales, ve mal eso y yo creo que, visto a posteriori, con razón. Hay que distinguir entre oposición a las ideas marxistas, quizás esto valga para Txillardegi y poco más, y oposición a que ETA aparezca como marxista, cuestión diferente.
De los dos temas, violencia y cuestión nacional, el segundo es el que unifica al frente contrario. El primero es más relativo.

b) la violencia:
La evolución nuestra es curiosa. Hay que situarse en la época y en nuestra mentalidad. Gente que sabe muy poquito, que no tiene padres ni madres y que, por tanto, está pegando bandazos. En el 66 se puede ver eso. En el 65 estaba en una línea de violencia muy fuerte. Influencia guevarista en el aspecto militar. El librito de Guevara, La Guerra de guerrillas, lo había leído y me había impresionado mucho, también alguna cosa del FLN de Argelia y también me influyó el Vasconia, el aspecto militar. Yo en el 65 estoy en la línea dura, hasta tal punto es así que en una de las primeras reuniones con Patxi, le llevé un plan de estructuración orgánica ultraclandestino para poder abordar tareas de mayor alcance. Un plan muy detallado, con organigrama, que no podemos decir que lo aplicáramos pero que en la Oficina Política encontró un eco.
En el 66 es cuando arrecia la influencia de Gorz y toda esa tropa y también ciertas ideas sobre la capacidad de evolución del Régimen, a partir del desarrollo económico, que puede restar base a la oposición radical. Son ideas que llegan más bien de Cataluña y paradógicamente, al correr de los años, resultaron más ajustadas a la realidad. Todo esto se combina con el problema de las reformas no reformistas y por lo tanto con una actitud poco considerada con la cuestión del activismo. Ahora bien, por ninguna parte se está planteando la oposición a una guerrita ni la defensa de una guerrita. Estamos hablando del activismo, de tener armas...No es algo definido. La otra parte no es que contrapusiera una perspectiva definida, en el sentido a lo que luego fue, porque eso yo creo que va saliendo a traves de decisiones escalonadas e incluso de hechos accidentales, como puede ser la muerte de Etxebarrieta. Ahora bien, a lo mejor nosotros en tres meses hubieramos cambiado de opinión que es lo que estábamos haciendo con todo, podíamos haber echado por la borda esas ideas y haber adoptado un punto de vista vietnamita o cualquier cosa.


c) lo nacional:

Es un aspecto muy variado. No es un sólo asunto. Abarca desde el problema de la sensibilidad, de la conciencia del sentir, más en la línea subjetiva de Txillardegi, o puede abarcar el uso del euskera, o puede abarcar el trato a los inmigrantes. El Frente Nacional en algunos casos. Si la prioridad a la clase o la prioridad a la nación. Nosotros también entramos de lleno en esa trampa. Se crea una polarización, lo nacional o la clase. La defensa de los inmigrantes más o menos vaga o el ver a los inmigrantes con recelo, lo cual en nuestro lenguaje, no muy sutil, se tacha de racismo en la época. A veces se golpea de racismo lo que no lo es. Al final sale la artillería pesada por ambos lados: españolismo, por un lado, racismo, por otro.
Por nuestra parte esa ofensiva suya da lugar a un ascenso del nacionalismo entre nosotros mismos como no lo había habido nunca y a un movimiento autocrítico a posteriori. Cuando me refiero al nacionalismo que no había habido antes, no me refiero al plano individual, a lo que cada uno sentía, ya que eso dependía, sino en cuanto a concepciones teóricas generales. En este sentido sí hay algo que va mas hacia el lado del nihilismo, a la desconsideración del hecho nacional, de su importancia identificadora, etc., etc., y que luego esto se modifica un tanto frente a la ofensiva. Que si no somos abertzales, no somos nacionalistas, pero abertzales ¡cómo no!. Incluso hay un momento que prospera la perspectiva de la independencia.
O sea que hay vaivenes, como lo hay en todo, y además en un período cortísimo. Estamos a merced de las influencias recibidas en cada cosa. Hay ciertos valores constantes, pero en el aspecto de las políticas propuestas y de orientación hay bandazos continuos.
El conflicto se dispara en el último trimestre del 66, hay tentativas de apaciguarlo pero sin éxito»

5.2.- La primera parte de la V Asamblea: la escisión/expulsión.
La Asamblea tiene lugar en el interior de Euskadi, en los bajos de la casa cural de Gaztelu (Gipuzkoa), el 8 de diciembre. Acuden a ella un total de 42 delegados.(85) Por parte del Comité Ejecutivo saliente están presentes todos excepto Iturrioz. En cuanto a la Oficina Política, tan sólo acude Jon Nikolas (Nikita). Tampoco están presentes Madariaga, ni ningún otro representante de la vieja guardia del exterior, salvo Xabier Imaz Garay (Miguel), que actuará como portavoz de las posiciones de Txillardegi.
La primera cuestión que se debate a petición de los delegados favorables a la línea del tándem Iturrioz-Del Río, es la de que la asamblea no se constituya como tal hasta que estén presentes los miembros de la Oficina Política al objeto de que puedan defenderse de las acusaciones que se les hacen. Sometida a votación, trece votan por suspender la reunión hasta que estén presentes los miembros de la Oficina Política, y el resto, salvo dos o tres abstenciones, se pronuncian por continuar, con el fin de ratificar o no la decisión de expulsión adoptada por el Ejecutivo.
A la vista del resultado, y tras considerar la metodología seguida de antidemocrática, una cuarta parte de la asamblea decide abandonar esta para no legitimarla, si bien por cuestiones de seguridad permanecerán hasta el final, en un lugar contiguo.
Acto seguido, Txabi Etxebarrieta, elegido presidente de la asamblea, leerá el informe Txatarra, titulado: Análisis y crítica del españolismo social-chovinista, y en el cual, se acusa a los expulsados de:
a) Revisionismo españolista y revisionismo legalista, en total oposición a la auténtica línea revolucionaria de ETA.(86)
b) Sostener un sistema ideológico, desconectado de la realidad, y por tanto sostener un sistema idealista.
c) Ser una tendencia no vasquista, introducida solapadamente en ETA, y haber ocultado para ello su naturaleza socialista españolista.
d) Constituir un nuevo brote de social-oportunistas y estar, por lo tanto, en total oposición a la ideología revolucionaria de ETA.

Tras su lectura se ratifica por parte de la asamblea la expulsión de los cuatro miembros de la Oficina Política, dándose un voto nulo y dos abstenciones. Los llamados disidentes -a los que se ha unido otro delegado después de esta última votación- son autorizados a leer un documento en el que acusan a la asamblea de falta de representatividad, irregularidades y de utilizar métodos fascistas.
<<A los pocos días, en enero del 67 -recuerda Eugenio del Río- nos reunimos en Donostia más de treinta personas y nos constituimos como organización. Hay un acto de constitución formal. No aceptamos la expulsión. Nos consideramos ETA, ellos también y hay dos ETAs. Se abre un período de lucha entre ambas muy dura y luego hay un despliegue autónomo. Uno de los elementos que va afirmándose a lo largo del 67 y sobre todo del 68, es el de prepararse para una confrontación armada duradera. Entonces montamos un plan de estanqueidad muy estricto, una de cuyas piezas es montar la dirección fuera. La pieza primera es que salga yo a Baiona. Luego saldría Patxi. Patxi pronto se iría a Alemania, donde trabajaría en la construcción de una organización comunista con los inmigrantes>>.

5.3-La dimisión de los etnolingüistas
Una vez zanjada la disputa con la tendencia obrerista, van a pasar a primer plano las diferencias existentes entre las dos alas restantes. Estas diferencias aparecerán de forma clara, tanto en la preparación como en el desarrollo de la segunda parte de la V Asamblea que tendrá lugar en marzo del 67.
Si bien entre los etnolingüistas y los tercermundistas se dan una serie de puntos de vista comunes en torno a cuestiones tales como: Euskadi, nación ocupada por España y Francia; independentismo e identificación del pueblo vasco con la comunidad étnica vasca, también existen importantes diferencias como son la adopción de la guerra revolucionaria, de la espiral acción-represión-acción aprobada en la IV Asamblea, así como su conexión ideológica con el nacionalismo revolucionario de Mao y otros teóricos revolucionarios del tercer mundo.
Tras salir derrotadas las posiciones de los etnolingüistas en la segunda parte de la V Asamblea, un mes más tarde, el 14 de abril del 67 presentaran su dimisión.
Así lo relataba el propio Txillardegi unos años más tarde:
<<Nosotros pensamos que los que habían salido triunfantes eran de línea abertzale clarísima, y optamos por apoyarles. Pero organizando ETA como Frente de Izquierda Abertzale; con una rama marxista-leninista, y otra rama socialista humanista. Pero pensaron que no era oportuno hacerse planteamientos de "marxismo-leninismo, sí; marxismo-leninismo, no", porque ya para entonces las influencias de los felipes era tal que plantearse esto podía parecer una desviación de "derechas", y un desastre. (...). Había en ETA dos tendencias, una marxista-leninista, predominante en la línea de Krutwig; y otra socialista humanitaria, minoritaria. Nosotros pensábamos que se debían adoptar las dos tendencias, enviamos un informe completo de reorganización en marzo del 67. Se pensó que sería un suicidio la división de ETA en dos ramas, después de la escisión. Estábamos fuera además y no teníamos posibilidades de volver. Entonces pensamos que lo mejor era darnos de baja. Y así lo hicimos Benito del Valle, Agirre y yo>> (87)

CAPITULO VI

6.1.-La siguiente década ( 1967-1977).
A partir de estas fechas la victoria de la opción nacionalista, independentista y partidaria de la lucha armada va a constituir una constante en todas y cada una de las escisiones que se produzcan en ETA.
A finales de 1967, ETA-Bai o ETA-zaharra, como es conocida una de las ramas en contraposición a la otra denominada ETA-berri, lanza la campaña Batasuna, Askatasuna, Indarra (BAI), encaminada a la creación de un Frente Nacional Vasco. La represión policial se endurecerá. El 7 de junio de 1968, como consecuencia de un control de carretera en Tolosa, morirán el guardia civil José Pardines y Txabi Etxebarrieta, miembro del Comité Ejecutivo de ETA. Poco más tarde, el 2 de agosto de 1968, ETA matará al Comisario de la Brigada Político-Social de Gipuzkoa Melitón Manzanas. Inmediatamente es declarado el estado de excepción en Gipuzkoa. A lo largo del 68, se producirán un total de 434 detenidos, 189 encarcelados, 75 deportados y 38 exiliados. Se inicia así la comentada estrategia de la acción-represión que en los próximos años se cumplirá a la perfección.
A lo largo de 1969, y comienzos de 1970, se va a producir una situación de fuerte confusión en el seno de ETA-zaharra. La represión prácticamente desmantela la organización. En el otoño del 69, se reestructura la nueva dirección, cuyo objetivo central será dotar a ETA de una política obrera. Mientras tanto, en el exilio, Eskubi, uno de los principales instigadores y protagonista en el proceso de expulsión de ETA-berri, tras la celebración de la V asamblea y la posterior ofensiva de la organización, acabará renegando de toda esta experiencia pasada y del nacionalismo. Eskubi impulsará la creación de grupos de estudio sobre marxismo para aplicarlo a la realidad vasca, grupos conocidos como Las células rojas. Por otra parte, otro sector, que no reconoce la nueva dirección, inicia, a partir de la primavera de 1970, una serie de acciones armadas, fundamentalmente atracos a bancos.
Cuando en el verano de 1970, la nueva dirección convoca la VI Asamblea aparecen en su seno cuatro grandes tendencias: 1) las Células Rojas de Eskubi (Saioak), que considera al nacionalismo como una cuestión ajena a los intereses específicos de la clase trabajadora, aplicando el esquema marxista clásico seguido por los partidos marxistas de los países europeos; 2) la dirección de ETA, cuyo objetivo es construir un Partido de la clase trabajadora como dirigente de la revolución vasca, estos y sus seguidores terminaran siendo expulsados de ETA, pasando a constituirse como ETA-VI Asamblea, para más tarde unirse a la Liga Comunista Revolucionaria; 3) los defensores de las tesis colonialistas, agrupados en torno a Beltza, Krutvig y Madariaga, aunque con profundas diferencias entre el primero y los otros dos y 4) los milis, dirigidos por J.J. Etxabe, poco amigo de discusiones teóricas y que considera la actividad armada como el motor de la Resistencia vasca.
A todo esto hay que añadir el grupo liderado por Txillardegi en torno a la revista Branka, alineado a los milis.
Tras el proceso de Burgos, serán los milis los que consiguen mantener la legitimidad histórica de la organización.
De nuevo en 1974 el Frente obrero de ETA protagonizará una nueva escisión, formándose LAIA -Partido de los Trabajadores Patriotas Revolucionarios-
Unos meses más tarde se producirá una nueva escisión en el transcurso de la VII asamblea, surgiendo ETA-Político militar y ETA-militar. La primera se transformará en plataforma política Euskadiko Ezkerra (E.E.), acabando al de unos años, tras su desgaste electoral, unos en el P.S.O.E. y otros en el PNV. ETA-militar seguirá su andadura hasta hoy impulsando desde 1979 el frente político Herri-Batasuna.

En todas las escisiones que ha habido en ETA hasta la caída del franquismo, el debate político gira en torno a dos ejes: liberación social y/o liberación nacional. Ahora bien, dicho de una forma sumaria y esquemática, cuando el paradigma marxista entra en crisis y el movimiento obrero se hace más débil, se fragmenta y transforma, los sindicatos se institucionalizan etc., quedando en pié sólo el paradigma nacional, mediados y finales de la década de los 80, las grandes escisiones desaparecen y son sustituidas por tensiones en su interior relacionadas con la estrategia de la negociación y con la necesidad de proseguir o no con la lucha armada. Del binomio de tensión interna, aparentemente central, lucha nacional/lucha social, se pasará al binomio lucha armada sí/lucha armada no.
A pesar de las resistencias internas, ETA optará por la violencia porque su ideología (mezcla de irredentismo sabiniano independentista, etnismo esencialista y marxismo-leninismo antiimperialista) le lleva a considerar al País Vasco como una nación colonizada y militarmente sometida por España y Francia que sólo mediante la insurrección o la presión armada puede acceder a la anhelada independencia. Este será el núcleo dogmático que permanecerá inalterable hasta nuestros días.

6.2.- De ETA-berri/Komunistak a M.C/ E.M.K. y a ZUTIK- BATZARRE

El núcleo fundacional de ETA-berri que durante quince meses controlará parte de la dirección de ETA y que constituye una tendencia a la que se conoce como obrerista o marxista, proseguirá su andadura autónoma y centrada en las fábricas, los barrios populosos y la Universidad hasta que en agosto de 1969 decide cambiar las siglas ETA por las de Komunistak, Movimiento Comunista Vasco/Euskadiko Mugimendu Komunista (E.M.K.), sustituyendo la revista Zutik que venía publicando con las siglas de ETA por la de Zer Egin?, de claras resonancias leninistas.

Pasada la primera influencia de la revolución cubana, el Che, los escritos militares de Mao, Althusser, Poulantzas, los estructuralistas franceses, así como Frantz Fanon, debido a la cuestión colonial y nacional, las influencias teóricas de ETA-berri, Komunistak (1967-1969), se encontrarán principalmente en Lenin y en la regeneración del marxismo que se estudia en esos momentos en Europa.

ETA-berri/Komunistak es un colectivo de estudiantes universitarios y trabajadores, una buena parte de los cuales, entre los que se encontraba quien esto escribe, no sobrepasa los veinte años, en algunos casos con una fuerte impronta cristiana, influenciados por un marco internacional muy dinámico, la revolución cubana (1959), la lucha de liberación nacional argelina (1954-1962), la guerra de Vietnam, el conflicto Chino-Soviético (1963), la revolución cultural china (1966-1969), mayo del 68 y la revuelta de Praga del mismo año … que llevaba a pensar que la revolución se ponía de nuevo en un primer plano en Europa. Un grupo de jóvenes que aparecen como los continuadores de los heroicos luchadores republicanos, socialistas, nacionalistas, comunistas y anarquistas contra el levantamiento franquista y la brutal represión posterior de los años 40 (88)y que, rompiendo con el silencio, el miedo y la resignación reinante, se presentan como el relevo de la generación política anterior débilmente organizada, a la que consideran demasiado pasiva, atemorizada y acomodada al orden establecido, incapaz de encabezar la lucha por la libertad contra una dictadura que duraba ya demasiados años.
Una minoría de jóvenes marcados por la épica revolucionaria y la pasión de un tiempo que quiso tocar el cielo con las manos, impacientes, ingenuos, generosos y decididos, con un profundo sentido de la justicia social, rebeldes, antifascistas, que eligieron la clandestinidad y se enfrentaron a la dictadura franquista, con grave riesgo para sus vidas, de ser torturados, encarcelados, condenados a pena de muerte por rebelión militar o a tener que exiliarse. Jóvenes que se sitúan a la izquierda del Partido Comunista al que consideran demasiado moderado y críticos con la URSS -aunque sin captar aún toda la gravedad y la ignominia del régimen-, que cuentan con muy poca experiencia pero con muchas ganas de aprender, estudiosos del marxismo, deseosos por explicar la historia de Euskadi sin la influencia del nacionalismo y defensores de la libertad nacional, del euskera, de la autodeterminación de Euskadi y de todos los pueblos y nacionalidades oprimidas por el asfixiante centralismo de la dictadura franquista. La defensa de la autodeterminación a lo leninista se convertirá en los próximos años en una seña de identidad propia del grupo que le distinguirá del resto de abertzales partidarios de la independencia pura y dura.

En aquellos jóvenes se produce una doble reacción, contra el capitalismo como sistema económico y social y su expresión política el Régimen franquista, y contra el estatismo comunista burocrático de la URSS. Este distanciamiento crítico de la URSS, por considerar que había abandonado el camino de la revolución y del comunismo, les llevará a tomar partido y a simpatizar con la China comunista enfrentada a la URSS y que aparecía a sus ojos, en aquel entonces, como más combativa en la lucha contra el capitalismo internacional y más firme defensora de los movimientos insurgentes revolucionarios y de liberación nacional que crecían en Asia, Africa y América Latina.
Los partidos políticos existentes, el PNV (en la lucha nacional), el socialista (prácticamente inexistente) y el comunista (el más organizado y activo), son considerados inservibles para las tareas de la Revolución, de una revolución con mayúsculas, la cual, se vivía de forma mítica como el remedio curalotodo, necesario e inevitable, que extirparía de raíz todos los males que sufría la humanidad.
Había llegado el momento de cambiar el mundo, de destruir el orden existente y construir otro más justo en el que los nada de hoy todo han de ser, como decía la letra de la Internacional de Pottier ¡Agrupémonos todos en la lucha final! La revolución que se avecinaba y que había que preparar, era concebida como la última batalla, el último acto fundacional de una nueva sociedad en la que, después de una larga historia de siglos concebida como de lucha de clases, de opresión y explotación de los más por los menos, de humillación de los pueblos más débiles por los más fuertes, daría comienzo la verdadera historia de la humanidad, de una humanidad sin clases, sin estado y de abundancia, de seres libres, libremente asociados y emancipados. El comunismo se presenta así, para aquellos jóvenes, como el paraíso en la tierra, resultado ineluctable de las leyes de la historia, esclarecido científicamente por Marx, y a la vez como fruto de la actuación de los seres humanos más conscientes de ese devenir histórico al que vincularan su proyecto vital.
Estas eran las ideas fuerza y el clima subjetivo y emocional que se vivía en aquellos minoritarios círculos clandestinos de jóvenes de la extrema izquierda vasca bajo la dictadura franquista, los cuales, como he dicho anteriormente, se sentían, nos sentíamos, parte de un proceso de cambio y revolución a nivel mundial, seducidos por la fuerza y eficacia de los movimientos armados revolucionarios y de liberación nacional de los años 60 y 70 y por figuras emblemáticas como las de Lenin (visto como el paradigma del revolucionario profesional triunfante) o el Che (paradigma del guerrillero revolucionario, internacionalista, cuya actividad alimentaba el compromiso y sacrificio por los más pobres, inspirado en el romanticismo y en la figura de Cristo).
Unos jóvenes que en aquella España y Euskadi en blanco y negro, en aquella atmósfera sórdida, opresiva, pacata y beata del franquismo se adhieren al marxismo -la corriente ideológica hegemónica en la izquierda europea y mundial en aquel momento-, a un marxismo recibido en las condiciones particulares de la dictadura de Franco, de represión, censura, clandestinidad, falta de textos y, lo que es más importante, de falta de un contexto teórico y de una tradición intelectual en la que inscribir estas lecturas. Como bien dice J.M. Roca, el marxismo de aquellas organizaciones recién incorporadas a la lucha política era más una posición ideológica que el fruto de un conocimiento exhaustivo de la obra de Marx y sus sucesores, una concepción del mundo, una serie de principios que dan razón de una conducta, más que una actitud científica. En muchos casos una declaración ritual para dejar clara constancia del lado en que se está ubicado en la lucha de clases y de qué principios se defienden. (89)
Junto a la fuerza, la pasión, el empuje, la honestidad y un profundo deseo de libertad y justicia social de aquellos jóvenes, anidaba una tendencia al absoluto, un sentido trascendente, una concepción antropológica que idealizaba al ser humano, un revolucionarismo primitivo, una visión clasista de la sociedad reductiva y excluyente que disolvía la individualidad en grandes sujetos colectivos, la ilusión de que los problemas humanos tenían una única solución –el comunismo- y que, por lo tanto, dada las bondades que se presuponían conllevaba dicho objetivo final, estaba justificada y legitimada la represión sobre los sectores que se opusieran a ella. A todo esto habría que añadir un escaso bagaje intelectual, una mirada muy prejuiciada de la realidad y un conocimiento de ésta, tanto nacional, europea como internacional muy deficiente que llevaba, además de a hacer falsos diagnósticos, a sostener algunas ideas surrealistas.
Eugenio del Río define a la organización como un grupo de gente joven con una motivación moral muy fuerte, con móviles elementales, que luego se revisten de una dignidad ideológica; personas en cuyas vidas el elemento ideológico, las ideas, juegan un papel determinante. Un grupo de amigos que está especializado en actividades de lucha social, pero con escasísima pretensión científica.
Tres características definen al grupo: la juventud de sus miembros, la amistad y el fundamento moral. Además, claro está, de la ideología, la organización y un comportamiento colectivo ordenado jerárquicamente. Eugenio del Río establece dos planos diferentes: el profundo y permanente, que es el fundamento moral del grupo, y el coyuntural, pasajero y por ello variable, formado por el discurso político y la actuación como partido. De las tres características, el fundamento moral de la organización es lo más importante y específico. (90)

Este núcleo inicial que forma un grupo compacto atravesará en su mayoría por sucesivas etapas políticas sin descomponerse. Pero esa es ya otra historia, solo diré algunas cosas generales que me parecen de interés. Estas etapas se pueden ver esquematizadas en el siguiente cuadro:

Komunistak (1969-1971) que comienza siendo, como hemos visto, una organización limitada a Euskadi, pronto se extiende a Cataluña, Madrid y la emigración en Europa, al considerar que la tarea de acabar con la dictadura franquista es común a vascos, catalanes, andaluces, asturianos, gallegos, madrileños… y que en la unidad del pueblo y la clase obrera industrial, considerada el centro de la estrategia de construcción del socialismo, está la fuerza. Esto es lo que le impulsa a construir una herramienta, un partido a escala estatal, siguiendo el modelo bolchevique, un modelo organizativo que se ve muy apropiado y eficaz para las condiciones de clandestinidad en las que se tenía que desenvolver la lucha en el franquismo.

En octubre de 1971 se une con la Organización Comunista de Zaragoza (OCZ) (91). Como consecuencia de esta unión, una vez tomada la decisión de transformarse en un partido político de ámbito estatal, Komunistak cambia de nuevo de nombre por el de Movimiento Comunista de España en 1972.
A esta unión le seguirán otras como la que tiene lugar en septiembre de 1972 con la Unificación Comunista con influencia en el País Valenciano; con la Federación de Comunistas, en mayo de 1973, con implantación en Madrid y Galicia; en agosto del mismo año con un grupo de comunistas independientes de Asturias y, ya, en la legalidad (1979), con la Organización de Izquierda Comunista ( OIC).
La organización creada en 1968, de estructura compartimentada en la base sin conexión entre sí y con la dirección en Francia, se mantiene sin cambios hasta 1974, en que hay una simultaneidad de organismos dentro y fuera. La organización exterior permanece hasta la muerte de Franco en 1975. El M.C. será legalizado en 1977, después de las primeras elecciones generales.
En noviembre de 1991, el MC y la LCR, las dos únicas organizaciones revolucionarias que quedaron en pié en la transición, se unifican e inician un debate sobre la identidad colectiva de la futura organización. A lo largo del año 1993 se va constatando la falta de una comunidad de ideas y proyectos entre ambas organizaciones, lo que unido al deterioro de las relaciones personales y de la confianza hace que la unificación fracase en la mayor parte de los casos, produciéndose la separación. Uno de los lugares donde no se produce esa separación, aunque sí importantes diferencias y abandonos, es en Euskadi. Curiosamente las dos primeras escisiones habidas en la historia de ETA, la que tiene lugar en el 66/67 (ETA-berri) y la del 72 (ETA-VI), tras un largo recorrido autónomo como EMK y LKI, se llega a agrupar en Euskadi en ese mismo año, dando lugar a una nueva formación denominada ZUTIK-BATZARRE, la cual edita HIKA, una revista mensual de pensamiento crítico.

a) Maoísmo

En el M.C. durante su período de formación, entre 1972 y mediados de 1974, se da una fortísima influencia de la revolución china, en particular de la revolución cultural, y de los textos de Mao Zedong que marcará de por vida a sus miembros, los cuales serán conocidos popularmente con la etiqueta de maoístas o chinos, por más que las simpatías por la revolución china no duraron más que unos pocos años en una larga trayectoria que todavía continúa.
Hay que tener en cuenta que en aquellos años, al igual que en Francia, Alemania, Italia, Belgica, Portugal…, en el Estado español, y en Euskadi en particular, una buena parte de la izquierda revolucionaria era maoísta, aunque la encarnación que el maoísmo tuvo en unas y otras organizaciones distó de ser la misma. Pese a que la información que aquellos jóvenes europeos tenían de China era muy pequeña, y falsa en buena medida, como luego se pudo comprobar, fueron atraídos por lo que parecía una revolución en la revolución, esto es, por las noticias que corrían de que estaba en marcha una revolución juvenil contra los burócratas del Partido Comunista encabezada por el propio presidente Mao Zedong, algo que resultó atractivo y despertó la esperanza y la ilusión movilizadora de no pocos jóvenes (y no tan jóvenes) radicales que en aquel momento veían con recelo la ideología comunista tradicional o demandaban una alternativa al fracaso de la URSS.
No es fácil imaginar un fenómeno como el del maoísmo al margen del fuerte desarrollo que adquirieron las luchas sociales (obreras, nacionales, estudiantiles) en aquella época en Europa y, en concreto, aquí, en Euskadi. Ni tampoco se entendería bien dicho fenómeno, si no lo entroncamos dentro de la crisis que se produjo de la ideología tradicionalmente dominante en una parte significativa de la izquierda europea: el marxismo acuñado en la URSS y difundido en todo el mundo a través de la III Internacional, sobre todo después del XX Congreso del PCUS, la crítica de algunos aspectos del período estalinista y el conflicto chino-soviético.
Para Eugenio del Río los motivos de la determinante influencia de Mao Zedong trascienden la acción política para entrar en el terreno de la ética y de la moral. Las siguientes palabras suyas pueden ayudar a entender la evolución de un grupo que, desde su nacimiento, está motivado por un conjunto de valores que aunque no son opuestos a la acción política y social, pueden llegar a desbordarla, ocupando el primer plano de la finalidad del grupo.
Del Río argumenta sobre el tipo de personalidad subterránea de la organización, personalidad que siempre ha permanecido, frente a los aspectos políticos que él hoy considera que han sido pasajeros y superficiales. Esa personalidad, que Del Río identifica con el plano de lo más permanente en el grupo, conecta con Mao Zedong, por las siguientes razones: <<Mao Zedong propone algo que está en nuestra idea desde el comienzo, que es la transformación de las personas, a través de la acción ideológica. Ese es nuestro Mao Zedong…hay otros Mao Zedong que también recibimos…el de la guerra popular, el de la línea de masas, …pero el Mao Zedong que entra más dentro es ese, el que llama a la autotransformación como algo que pueden hacer los seres humanos, merced a una tensión ideológica y a un esfuerzo intersubjetivo, de comunicación, de diálogo, de crítica, de crítica amistosa vamos a decir. El papel es lo que dice, sabemos que la realidad fue otra cosa en China, pero el papel es lo que dice, nosotros veíamos el papel, no veíamos China y no sabíamos de los muertos de la revolución cultural y no sabíamos todas esas cosas. Ese es el Mao nuestro…Uno de los aspectos del Mao de la revolución cultural, que allí creo que tiene un peso muy limitado y una función real profundamente represiva, pero leído desde aquí, en un contexto que no tiene nada que ver, en el que no hay relaciones de poder, pues tiene mas bien esa función de estímulo, de llamamiento a la transformación personal, a no aceptar los límites, a luchar contra uno mismo, a regirse por valores y no por intereses individuales. O sea, ése es el Mao que cae sobre nosotros como, vamos a decir, como si lo hubiéramos encargado. Y ¿por qué?, pues porque creo que hay una especie de demanda en esa dirección, se produce un encuentro entre ese Mao un poquito ficticio, parcelado…y nuestra pequeña idiosincrasia que se ha estado construyendo. Eso es, y esto tiene importancia, porque ese Mao sólo entra en el MC, no en otros grupos maoistas>> (92)

Para Javier Ortiz, otro de los fundadores del MC (93), a pesar de que el período que va desde el 72 al 75 fue muy ortodoxamente marxista-leninista, en el cual la propaganda del MC perdió frescura, adoptando un estilo formalista, escolástico, casi eclesiástico, llenándose sus textos de citas de Marx, Engels, Lenin y Mao, lo que estaba ocurriendo dentro del MC, sin embargo, dice, <<era interesante, y para muchos -desde luego para mí- decisivo: nos embarcamos en una reflexión colectiva sobre la necesidad de que la ética sea el principal resorte de la acción política; sobre la preeminencia de la moral sobre la eficacia; o, si se quiere, sobre los diferentes tipos de eficacia que existen.
Lo cual nos situó en condiciones relativamente buenas para afrontar la transición del franquismo al régimen parlamentario. No buenas porque fuéramos a sacar una gran rentabilidad política de aquello, sino más bien por todo lo contrario: porque nos preparó para encajar la derrota que nos esperaba. Otros muchos (Ortiz se refiere a partidos como el PTE y la ORT) acudieron a esa cita con la Historia convencidos de que iban a comerse el mundo; que iban a ser muy importantes, y llevaron fatal verse marginados. (…) Desde 1975 -sobre todo a partir del momento en que nos dimos cuenta de que la ruptura no se iba a producir, porque quienes la defendíamos sinceramente éramos no sólo una minoría política, sino también una minoría social; es decir: desde que fuimos conscientes de que iba a triunfar la reforma- comprendimos que lo que afrontábamos era una carrera de fondo. Una carrera con una meta incierta, caso de que la tuviera. Por eso, y sin renunciar inicialmente a intervenir en la política de cada día, e incluso en la politiquería, fuimos dando a nuestros planteamientos una inflexión cada vez más ideológica, más de crítica de fondo, más de rechazo global a la organización social en su conjunto. Por eso dimos importancia relativamente pronto -o sea, tardísimo, pero antes que otros- al feminismo y a otras formas de crítica ideológica del orden social vigente.
Y por eso pudimos ejercer una profunda revisión crítica -laboriosa, y a veces también dolorosa- de los instrumentos marxistas de nuestro pensamiento, que con tanta intransigencia habíamos defendido en el pasado>>.

b) Inicio de una profunda revisión crítica y autocrítica

El EMK/MC al igual que desde sus inicios se había distanciado de la URSS, se distanciará de la revolución china y con el paso de los años irá depurando el legado ideológico recibido (marxismo, leninismo, maoísmo), ganando en autonomía intelectual y construyendo un pensamiento propio más ajustado a la realidad cambiante, en una labor sin fin de crítica y autocrítica de la izquierda, de sus ideas y tradiciones, en la búsqueda de medios, caminos, valores y perspectivas más consistentes. Este distanciamiento crítico y autocrítico de lo que ha sido ese gran movimiento político de la izquierda en Europa, el movimiento comunista y socialista, fruto de las grandes ideologías sociales nacidas en el XIX, se inició con cierta fuerza a mediados de la década de los 80 y continúa en el seno de las actuales redes organizativas derivadas del M.C. desde la década de los 90, con la pretensión de crear una mayor y mejor fundada conciencia crítica resistente respecto a la economía mundo (capitalismo) y en general hacia la civilización actual.
En unos de sus escritos internos del año 1993 Acerca de nuestra personalidad colectiva, refiriéndose a lo que da su sentido más profundo a la actividad de las distintas organizaciones que tienen su origen en el MC se dice: nos asociamos con el propósito de forjar unas relaciones sociales y unos seres humanos, más autónomos y conscientes, movidos por un fuerte impulso solidario. Este principio rector lleva a fomentar la formación de personas capaces de empresas más solidarias(…) a agruparlas, a hacer camino, es decir, experiencias, luchas, lazos, ideas, que se sitúan en la perspectiva de una civilización alternativa. En cuanto a la actitud hacia la política, entendida en su acepción más restringida, esto es, como ámbito de actuación o prácticas, que se relaciona con el poder político, plantea el mantenimiento de una actitud distante y crítica. Lo que supone no convertirse en una organización de las que dirigen sus esfuerzos principales hacia la política institucional. En otro apartado del escrito se dice: nos guía el propósito de retomar y regenerar lo mejor de la historia de la izquierda y desechar lo peor. En suma: más espíritu revolucionario, más sentido autocrítico, más modestia, más crítica de la civilización, más sociedad; menos prepotencia, menos conservadurismo, menos obsesión por las instituciones políticas, menos electoralismo.
Las gentes que se agrupan hoy en una red de organizaciones que tienen su origen en el EMK/MC, representan una minoría de gentes plural, sin fronteras definidas, abiertas a los cambios vertiginosos que se están dando en el presente y se esperan en el futuro. Un colectivo humano muy modesto, con una propuesta en el terreno nacional inclusiva, pluralista y de integración compleja ante el conflicto de identidades y que subraya la importancia de la dimensión moral de la política y de una sociedad civil dinámica que sirvan de contrapeso a los partidos políticos e instituciones tanto nacionales como estatales. Unas gentes que siguen soñando con los pies en la tierra, en un mundo mejor, más justo, libre e igualitario y que no ha perdido el interés por la acción cívico-social y por el impulso de centros alternativos de pensamiento crítico.
Para las gentes de este singular colectivo humano, el fracaso del modelo soviético llamado comunista en la URSS, China, Cuba, Vietnam, etc., ha significado la victoria y el consiguiente despliegue del capitalismo a nivel planetario, pero no la victoria de la justicia, la libertad y la solidaridad entre los seres humanos y los pueblos. La lucha por un mundo más justo y mejor continúa y no ha dejado de tener sentido porque el modelo soviético, que se presentó como alternativo al capitalismo, haya resultado no sólo un fracaso, sino un fiasco para millones de honestos comunistas así como una terrible dictadura para sus propios pueblos.
Las revoluciones socialistas de este siglo, una vez institucionalizadas tras expropiar a las clases capitalistas en nombre de los ideales socialistas y de practicar un colectivismo autoritario, no han resultado ser las revoluciones de la libertad más la igualdad y la solidaridad.
Como dijo el poeta, pocas veces tantas buenas razones han llevado a tantas almas virtuosas a cometer tantas acciones inicuas. Misterio admirable y abominable.
La experiencia soviética, la china y la de otros países ha permitido apreciar hasta que punto es un problema difícil, y un problema sin resolver empíricamente, el de las formas de una democracia política superior a la que conocemos en el occidente capitalista, así como una economía alternativa que resulte al mismo tiempo, democrática en sus métodos, tendencialmente igualitaria en la distribución y eficaz en cuanto a su funcionamiento. El capitalismo es injusto y produce enormes desigualdades, pero lo que se presentó como alternativo, el predominio absoluto de la propiedad estatal y la planificación centralizada, no sólo es peor, sino que ha resultado inviable. Un mundo mejor es posible, pero al parecer nadie sabe como podría hacerse, los antiguos métodos fueron no sólo ineficaces sino abominables. Esto a su vez ha creado la ilusión occidental de que existe una y sólo una forma de organizar la vida social.
Con el mismo rigor que juzgan el modelo soviético, juzgan (juzgamos) los regímenes políticos parlamentarios y las dictaduras existentes en el actual mundo capitalista, así como sus políticas socioeconómicas.
En la economía mundo y bajo la dirección de los grandes poderes e instituciones políticas, económicas y militares en la que vivimos inmersos todos los habitantes del planeta tierra (O.N.U., B.M., F.M.I., O.C.M., O.T.A.N., G7…) existe mucho sufrimiento humano, exclusión social, hambre, violencia, guerras, explotación de los seres humanos y de la naturaleza, profundas desigualdades entre hombres y mujeres, colonización intelectual, globalización homogeneizadora, oligopolización empresarial, despilfarro de los recursos, precarización del mundo del trabajo, banalización de la democracia, degradación del medio ambiente, destrucción de la biodiversidad, etc, como para dar por concluido el empeño de fondo emprendido allá por los años sesenta, el cual, a su vez, no era distinto que el de otras tantas gentes pertenecientes a generaciones anteriores. Eso sí, ante el hundimiento de los proyectos alternativos de signo comunista (y antes anarquista), ante el empobrecimiento de los planteamientos socialistas o socialdemócratas, las actuales generaciones de jóvenes radicales, críticos y solidarios tendrán que ir creando un nuevo vocabulario, cantar unas nuevas canciones, elaborar unas ideas más claras y unos valores más consistentes vaciados de todo ingrediente autoritario, al mismo tiempo que ir tanteando o ensayando unas nuevas respuestas en la práctica a los viejos problemas y a otros nuevos que aparecerán en el futuro.

c) Un apunte final sobre el movimiento antifranquista

El movimiento antifranquista, en su parte más activa, comprometió a una parte muy minoritaria de la juventud. En aquel momento, jóvenes rebeldes activos y organizados había bastante pocos. La gran, la inmensa mayoría de la juventud de la época se mantuvo bajo el franquismo al margen de cualquier lucha. Y si recalco esto es porque tras la muerte de Franco aparecieron tantos sesentayochistas rebeldes y luchadores antifranquistas que de haber sido cierto el Régimen franquista no hubiera durado un verano. La realidad fue que descontando la parte de la población que apoyaba al Régimen -más de lo que luego se ha reconocido y mayor en unos sitios que en otros- mas los que miraban para otro lado, el resto de la población estuvo paralizada por el miedo y/o convivió como mejor pudo y supo con el Régimen. Nada había más arriesgado en la España y Euskadi de los años 60 y 70 que participar en una de las organizaciones antifranquistas: la represión, la cárcel, los apaleamientos en las manifestaciones, asambleas, la persecución patronal y policial, la censura, el exilio más triste o, incluso, la pena de muerte eran las amenazas ciertas que pendían sobre todo aspirante a opositor. Esta oposición activa, al principio muy minoritaria, fue creciendo muy notoriamente a partir del año 1974 y se quintuplicó tras la muerte del dictador, lo que llevó al final a los sectores más reformistas del Régimen a negociar con algunas elites de la oposición moderada, con el PSOE a la cabeza, el tránsito hacia un régimen democrático parlamentario que fuera homologable a los ya existentes en Europa occidental.

Gracias a la lucha desarrollada por los sectores más activos entre los años 1975-1978 y a la presión que ejerció la oposición antifranquista, que para entonces era mayoritaria, cualquier vuelta atrás se hizo ya imposible, por más que no faltaron los intentos. Aquella izquierda radical, verdadera fuerza de choque contra la dictadura, que junto con el principal partido de la oposición antifranquista y de la lucha por las libertades, el Partido Comunista, llevó el peso de la lucha antifranquista en el conjunto del Estado en los años duros de la dictadura -el PSOE apenas existía y los nacionalismos históricos catalán y vasco ( me refiero al PNV) se hacían notar más como corrientes de opinión que como fuerzas organizadas- tras salir victoriosa la alternativa reformista frente a la rupturista, empezó a declinar, a perder pie con la realidad, pasando a ocupar una posición cada vez más y más marginal. El triunfo de la reforma y del pacto del olvido frente a la ruptura democrática, además de consagrar la monarquía instituida por Franco, dejó varias calamidades, una de las cuales fue que los mandos de un ejército educado en la guerra del 36 y unas fuerzas represivas, judiciales y policiales, encargadas de reprimir las libertades durante el franquismo no sólo saliesen intactas, sino que condicionaron enormemente la transición política, jugando, entre otros, un papel de chantaje político; otra calamidad sería la falsa separación entre la Iglesia y el Estado, sancionada por el Concordato de 1979, heredero directo del de 1953, firmado en pleno nacional-catolicismo franquista.

Esta marginalidad no se daría tan pronto en Euskadi. La evolución en los primeros años de la transición democrática de la izquierda revolucionaria vasca y del nacionalismo radical, de sus relaciones, de sus encuentros y desencuentros, requeriría de un análisis particular en profundidad. El movimiento obrero y popular radical vasco-navarro, gozó de un potencial organizativo y movilizador creciente que corrió parejo al asentamiento progresivo de las nuevas instituciones democráticas y del autogobierno. A la salida del franquismo, en 1977, el E.M.K. se coaligó con un sector de la izquierda nacionalista vasca, E.I.A., dando lugar a la formación Euskadiko Ezkerra en Euskadi y UNAI en Navarra. Pronto se truncaría esta interesante experiencia que el paso del tiempo la haría buena, sobre todo a tenor de lo que vino. La irrupción de H.B. con una fuerza extraordinaria en 1979, unido a las posiciones doctrinales aún poco depuradas construidas en el período de la dictadura y a un erróneo diagnóstico político, falto de perspectiva, acabarían arrastrando al E.M.K. a su órbita.
El nacionalismo radical y el grueso del movimiento antisistema y revolucionario que propugnaba la ruptura con la reforma en marcha se polarizaría en torno al binomio ETA/HB. A finales de los setenta y comienzos de los ochenta, en un contexto de profunda reestructuración industrial (20-24% de paro obrero); creciente ofensiva militarista de las distintas ETAs, Comandos Autónomos Anticapitalistas (surgidos tras la masacre en la iglesia de Gasteiz en la que murieron varios obreros acribillados a tiros por la policía en 1976), Iraultza (grupo de propaganda armada surgido al calor de las luchas obreras y que propugnaba la acción directa social); maniobras golpistas por parte de sectores civiles y del ejército, por aquel entonces duramente golpeado por ETA; de la práctica sistemática de la tortura en las comisarías y cuartelillos de la Policía y la Guardia Civil; de las acciones del Batallón Vasco-español, del GAL… el E.M.K pasaría por un período de fuerte radicalización ideológica, de izquierdismo. También influyó lo suyo, en esta deriva izquierdista y de aproximación al mundo de HB/ETA, determinados acontecimientos que tuvieron lugar en el plano internacional, especialmente, la revolución nicaragüense y la lucha guerrillera en El Salvador y Guatemala. Estos hechos tendrían un fortísimo impacto y unos efectos de imitación. En los círculos de la extrema izquierda, en el E.M.K/M.C, se vivió como una nueva aurora revolucionaria. Como una nueva experiencia, esta sí, capaz de abrir un nuevo camino que superara los problemas que habían llevado al fracaso a las anteriores revoluciones denominadas socialistas. Los problemas y la decepción que la revolución cubana había dejado al descubierto estaban muy presentes y estaban siendo estudiados en estos círculos, no así en ETA y en HB, donde predominaba una actitud acrítica sobre los problemas del llamasdo socialismo real, profundamente inmovilista y conservadora.
Es en este contexto, concretamente en 1983, cuando el E.M.K decide independizarse organizativamente de común acuerdo del M.C. con objeto de facilitar una alianza con los sectores más duros, rupturistas y revolucionarios de H.B., plataforma política a la que acabaría apoyando electoralmente. El asentamiento de la democracia y la deriva cada vez más militarista, prepotente y ultranacionalista de ETA/HB llevarían al E.M.K. y al M.C., a finales de los ochenta y comienzos de los noventa, al enfriamiento y distanciamiento cada vez más crítico de ese mundo y a muchos de sus miembros que participaron, participamos, en aquellos años de plomo, a una valoración negativa de aquel período en este terreno -no así en otros como el de la lucha obrera, feminista, ecologista, antimilitarista- dando comienzo a una lenta y profunda revisión crítica y autocrítica de las alianzas y fundamentos ideológicos, políticos y morales hasta entonces sustentados.

Algunos políticos, analistas e historiadores, han sostenido que el franquismo se cayó por su propio peso debido a las leyes objetivas de la historia, restando con ello importancia a la lucha antifranquista. El franquismo, nos dicen, era algo anacrónico en la Europa de los 70, bastaba con esperar pasivamente a que se hundiera, sólo les ha faltado añadir, para que algunos pudieran recoger las nueces del árbol que otros movieron con mucho esfuerzo y sacrificio, pagando por ello un alto precio, algunos con el de su vida. En el fondo de este tipo de análisis que sólo ven en el desarrollismo y las transformaciones sociales de los años sesenta, sin mencionar para nada ni los costes sociales ni la represión que la acompañó, los factores principales de la caída de la dictadura, subyace un intento por quitar toda importancia a la resistencia antifranquista y embellecer, en unos casos, o legitimar, en otros, el régimen franquista. Estas son las mismas personas que creen con frecuencia en otras manifestaciones de lo inevitable, como varias supuestas leyes de mercado y otras manos invisibles que dirigen nuestras vidas. <<Como en este tipo de pensamiento -dice Vaclav Havel- no queda mucho margen para la acción moral individual, se suele ridiculizar a los que critican a la sociedad tachándolos de ingenuos o elitistas>>.


Recuperar la memoria heterodoxa y vencida -dice Manuel Vazquez Montalbán- reconstruir una vanguardia crítica asesinada, exiliada o atemorizada como consecuencia de la guerra; todo eso se hizo tozuda y precariamente, primero en el contexto de un país aterrorizado y luego en el marco de un país voluntariamente desmemoriado. Los principales enemigos para la fijación de esa parte de la memoria resistente han sido los palanganeros de la transición que barrieron bajo las alfombras las memorias más conflictivas y han reducido una película casi épica a un filme de Manolo Summers, posiblemente titulado To el mundo es güeno. Aquí los únicos que se han tirado piedras sobre su propio tejado han sido las izquierdas más inocentes, las que no tenían pecados de guerra ni posguerra y se han autoexigido una transparencia que les ha hecho casi invisibles. Los más beneficiados por esta operación han sido una extraña alianza de ex franquistas lúcidos y ex izquierdistas pragmáticos. (94)
En Euskadi y Cataluña, el nacionalismo histórico conservador que se hizo hegemónico en sus respectivos gobiernos tras la muerte de Franco, se dedicó a reescribir la historia de España, presentando la guerra civil y la lucha contra la dictadura franquista como un conflicto entre España, por un lado, y Cataluña y Euskadi, por el otro.

Es importante cultivar la memoria antifranquista, pero eso sí, a condición de que no se pasen por alto ni sus lagunas, ni sus errores de bulto, que los hubo y nada pequeños. Es más, la reflexión sobre las lagunas tiene, sin lugar a dudas, a estas alturas de la historia, un interés y aprovechamiento mayor para las gentes situadas más a la izquierda. Gentes que avanzamos con audacia hacia el futuro, pero que lo hacemos, a menudo, de espaldas al pasado, con la mirada fija en el pasado y con unas herramientas conceptuales e ideológicas construidas en el pasado. Un pasado que tendemos a idealizarlo y que lo solemos reinventar a la carta, en función de determinados intereses políticos o necesidades de todo orden, incluidas las síquicas. Es muy importante la construcción que hagamos del ayer ya que ciertas reconstrucciones simplistas, sesgadas, interesadas, idealizadas, míticas o simplemente falsas de ese pasado pueden acabar corrompiendo no sólo el presente sino el futuro. Hay problemas que solamente se perciben con perspectiva y no tenemos más arma que nuestra experiencia y la adopción de una actitud intelectual honesta y rigurosa.

La resistencia antifranquista tuvo luces y sombras, pero una vez muerto Franco, ya en la década de los 80 y 90, estas sombras -me estoy refiriendo en particular a las de las corrientes situadas más a la izquierda, no he entrado, ni entro, a considerar las sombras de las otras corrientes socio-políticas- en vez de acortarse por medio de la reflexión autocrítica, de un ajuste político y moral de las distintas teorías y prácticas desarrolladas hasta entonces, de una puesta al día acorde con los profundos cambios que se estaban dando en la sociedad, en las instituciones políticas, en el campo de los valores; de desarrollar una mayor imaginación e innovación en sus postulados y en su práctica, se fueron agrandado, cayendo una parte significativa de él en un auténtico pozo negro. Una de estas sombras de este sector de la extrema izquierda vasca de origen marxista, comunista -por citar una que en Euskadi ha tenido unas consecuencias trágicas y terriblemente negativas- ha sido la de, en un momento de fuerte desorientación e intenso vacío ideológico por el que atravesaba, caer presa en las redes de un tipo de infantilismo izquierdista (95) al considerar las propuestas nacionalistas radicales vascas como algo progresista. Por abertzale y por radical. Como si todo abertzalismo fuera bueno per se, o todo lo radical automáticamente progresista, legitimando el uso de la fuerza y de métodos carentes de escrúpulos morales en la consecución de unos objetivos políticos. El ajuste político y moral de este sector con el pasado reciente y no tan reciente aún está pendiente.
La exigencia única y exclusiva del cultivo de la memoria antifranquista resulta ya unilateral, parcial y sesgada, sino va unida a la exigencia del cultivo de la memoria de las victimas causadas en la larga transisición democrática, tanto por organizaciones de la extrema derecha, por el Estado, así como -una parte muy importante y significativa de ellas- por las gentes pertenecientes a organizaciones que surgieron para luchar contra el franquismo.

Post scriptum 1

Han pasado un buen puñado de años desde que redacté este trabajo. Años que en lo que se refiere al tema que he tratado, la evolución política e ideológica del EMK/MC y de la red de organizaciones derivadas de ellas, han tenido una gran importancia. Quiero dejar constancia, aunque solo sea telegráficamente, del esfuerzo realizado esta última década en al campo de la reflexión, de las ideas y los valores, para que quienes se interesen en el conocimiento de esta singular red de organizaciones -únicas supervivientes de aquella eclosión de grupos de extrema izquierda que se dio en el tardofranquismo- puedan completar y enriquecer el bosquejo que he dibujado anteriormente.
Durante estos años, esta red de colectivos de izquierda, ha debatido en sus Ateneos, en distintas jornadas de reflexión abiertas al público, en mesas redondas, por medio de sus revistas y publicaciones, sobre una serie de temas en los que se ha avanzado y concretado en: la reflexión crítica y autocrítica del universo ideológico y político en que se había asentado la izquierda de los años 60 y 70 surgida en el franquismo; las contradicciones y la debilidad de su conciencia democrática; los mitos de la reforma postfranquista y de la oposición rupturista en relación a ella; los problemas del uso de la violencia y, en particular, la crítica a ETA desde una perspectiva no sólo política sino moral, no sólo de los medios, sino del horizonte ideológico en que se ha movido; la relación izquierda/nacionalismo; los cambios en el mundo del trabajo y las consecuencias del declinar de la cultura obrera tradicional; la significación y las limitaciones del movimiento antiglobalización; sobre la política, el poder político y la participación popular, sobre los problemas que presenta el acervo ideológico de la izquierda en el mundo contemporáneo y la necesidad de una detenida reflexión autocrítica; sobre la importancia de trabajar por construir un pensamiento crítico para la acción, una acción transformadora de la sociedad que haga de la sociedad misma el punto de partida y su factor central.
Sobre todos estos temas que acabo de citar, destacan los trabajos que Eugenio del Río ha venido publicando estos años en la editorial Talasa, los cuales tienen una gran utilidad e interés por su rigor, claridad, espíritu crítico y autocrítico, hondura teórica y penetración sicológica para toda izquierda innovadora y comprometida socialmente. Entre sus últimos trabajos se encuentran: La izquierda: trayectoria en Europa occidental (1999). Disentir, resistir. Entre dos épocas (2001) Poder político y participación popular (2003), Izquierda y sociedad (2004), Izquierda e ideología. De un siglo a otro (2005).
Otros temas como el de la inmigración, la diversidad cultural y el Estado nacional, han venido siendo abordados por Ignasi Alvarez Dorronsoro, autor de numerosos ensayos sobre los procesos autonómicos y conflictos nacionales e interculturales, un especialista y pionero en este campo con el libro que publicó en 1993 en Talasa, Diversidad cultural y conflicto nacional. En el terreno de los nacionalismos y los conflictos nacionales, particularmente los que se dan en la sociedad vasco-navarra, están los libros, ensayos y artículos -en Hika y Página Abierta- de otro estudioso como es Javier Villanueva, una recopilación de una parte de sus escritos se pueden encontrar en su último libro Nacionalismos y conflicto nacional (1997-2000), Gakoa. De la cuestión navarra destacan las reflexiones y propuestas de Jesús Urra y del colectivo de la izquierda social, vasquista, Batzarre. Sobre inmigración, que junto al de los problemas territoriales de España, es uno de los dos grandes problemas sociales de los años venideros, además de los ensayos de Ignasi Alvarez Dorronsoro, Agustín Unzurrunzaga y Peio Aierbe vienen publicando con asiduidad interesantes artículos en la revista Hika y Mugak. En el campo del nuevo feminismo habría que citar los trabajos de Empar Pineda, Cristina Garaizabal y Pañoma Uría en Página Abierta. Por último, el campo de la pobreza y las desigualdades sociales, la precariedad laboral y la condonación de la deuda externa de los países más pobres, ha merecido una especial atención por parte de Iñaki Uribarri y Mikel Isasi en la revista Hika. Muchos de estos y otros materiales y artículos se pueden encontrar, clasificados por temas, en las siguientes webs: www.pensamientocritico.org; zutik.org y batzarre.org

Bilbao, Junio 2006

Post scriptum 2

Todo indica que hemos entrado en un nuevo ciclo post-ETA y que nos encontramos en el ocaso de un modelo profundamente sectario, antipluralista y antidemocrático que ha tratado de imponer por la fuerza sus ideas. Un modelo que ha resultado ser moralmente rechazable, coactivo, autoritario, no solamente con la sociedad -a una parte de la cual acabó convirtiéndola en objetivo de sus atentados- sino con su propio mundo y con multitud de gentes de izquierdas a las que ha tenido acogotadas, neutralizadas y jibarizadas intelectualmente. Un artefacto que ha durado casi medio siglo y que ha pasado por diferentes épocas marcando a varias generaciones. Como dice BATZARRE en un extenso documento de contenido crítico-autocrítico y propositivo sobre el conflicto identitario navarro: “Las gentes de la izquierda vasquista no podemos pasar página sin someter a revisión crítica nuestras posiciones del pasado sobre ETA. No podemos hacerlo por honestidad y porque es una fuente fecunda de enseñanzas”. La ETA postfranquista, que ha sido la más duradera -29 de sus 47 años- y la más cruel -745 muertes sobre un total de 817 u 832 y 4000 heridos según qué fuentes-, se ha beneficiado, dice BATZARRE: “del apoyo político (más o menos directo según los casos) o de la comprensión de varios sectores de la sociedad vasco-navarra: la izquierda social-radical vasca con un peso y prestigio notables en el antifranquismo y postfranquismo, el nacionalismo-vasco moderado, la iglesia popular vasca, así como también de sectores minoritarios de la izquierda o del nacionalismo periférico del Estado español”. A todos estos sectores les corresponderá enfrentarse autocríticamente en algún momento con su propia responsabilidad. Algo necesario si queremos que las generaciones futuras no queden marcadas negativamente por la huella de este largo y trágico episodio. En lo que toca a las principales carencias habidas en la crítica a ETA -que se han dado de un modo u otro y con diferente intensidad- en las izquierdas vasquistas postfranquistas no alineadas a HB a lo largo de estos años, Batzarre las resume de la siguiente manera:
“Nuestra crítica ha descansado de forma unilateral en la razón política y ha sido pobre en criterios morales o en valores como los derechos humanos fundamentales, el pluralismo ideológico, la legitimidad de la diversidad identitaria, la cultura democrática, que son piezas básicas en cualquier proyecto de emancipación”. (mayo de 2006, www.batzarre.org)
De momento, ni ETA ni Batasuna han explicado aún si el alto el fuego, por el momento interrumpido, se debe a razones de principio (porque atentaban contra un derecho humano básico como es el de la vida) o instrumentales (porque seguir matando perjudicaba el logro de sus objetivos políticos). De su entorno social tampoco he leído ni oído nada que no tenga que ver con la demanda de las exigencias políticas de ETA y Batasuna, como la excarcelación de los presos, la derogación de la ley de partidos y la legalización de Batasuna, la constitución de una(s) mesa(s) para lo que denominan la resolución del conflicto. Ninguna voz, ni ninguna pluma significativa y que haya tenido responsabilidades en el nacionalismo militante y radical, se ha planteado hasta el momento entrar con honestidad y valentía en el fondo del problema, en el porqué y el para qué se ha matado. Si no se entiende que el acto de matar ha sido la consecuencia de todo un aparato político, ideológico y moral profundamente defectuoso que es el que les ha llevado a ello -y el que hay que corregir y revisar- no creo que desaparezcan, de un día para otro, unos hábitos autoritarios y coactivos, cultivados durante décadas, ni se avance mucho en la constitución de una nueva y renovada izquierda abertzale.
La memoria es demasiado frágil y bien podría suceder que dada la escasa práctica de la reflexión crítica y autocrítica en el nacionalismo radical abertzale a lo largo de su historia, analizando su propio pasado, lo justifiquen y acaben convirtiéndose en inocentes. Tal vez para que ello se dé algún día, para que puedan emerger esas voces y plumas, haya que esperar a que se cierre por completo el ciclo de ETA e incluso su herencia.

Bilbao, Junio 2006


(1) Una idea del vuelco demográfico que se da en Euskadi a lo largo de este siglo y medio es que el 57,3% de los alaveses mayores de 18 años, el 47,4% de los guipuzcoanos y el 61,6% de los vizcaínos es, en la actualidad, inmigrante o hijo de inmigrante. RUIZ OLABUENAGA J.I.y CRISTINA BLANCO, M. La inmigración vasca, análisis trigeneracional de 150 años de inmigración Universidad Deusto,1994,Bilbao, p. 28.

(2) Para el conocimiento del primer nacionalismo vasco, pueden consultarse las obras de: J. Corcuera, Orígenes, ideología y organización del nacionalismo vasco, 1876-1904. S. XXI, Madrid, 1979. J.C. Larronde, El Nacionalismo Vasco de Sabino Arana.Txertoa, San Sebastián, 1977. J.J. Solozabal, El primer nacionalismo vasco.Tucar, Madrid, 1975. A. Elorza, Ideologías del Nacionalismo Vasco ( 1876-1937). Haramburu, San Sebastián, 1978.

(3) Los fundadores de EKIN y posteriormente de ETA, fueron: J.L.Alvarez Enparantza ( Txillardegi), Benito del Valle, Aguirre, J. Madariaga y Alfonso Irigoien. EKIN se definía como movimiento apolítico y aconfesional. En 1959 se decidió cambiar de nombre y Txillardegi propuso dos: A.T.A. (Aberri Ta Askatasuna) y E.T.A. ( Euskadi Ta Askatasuna). Se rechazo ATA por significar pato en Bizkaia y prestarse a bromas. IPES, Formazio Koadernoak Nº 1, p 37-38. Para un conocimiento más detallado del nacimiento de EKIN-ETA ver, EUSKAL HERRIA HELBURU, José Luis Alvarez Enparantza Txillardegi,Txalaparta,1994, p 175-267.

(4) Como señala Txillardegi: Gure idoloak, ahal genuen mailan ulertuak, oso filosofikoak: Unamuno bera, Kierkegaard, Jaspers, Heidegger, Sciacca, Sartre, Camus, Marcel (...) Gerratearen ondoko garai haiek, existentzialismoaren garaiak ziren. Eta gu giro hartako seme ginen, dudarik gabe. Op. Cit. p 140.

(5) De la bibliografía existente que analiza distintos aspectos de la organización ETA y a la que me referiré en esta primera parte señalar: Jáuregui, G. Ideología y estrategia política de ETA: 1959-1968, Siglo XXI, Madrid,1981; Garmendia J.M. Historia de ETA, 2 Vol. Haramburu, San Sebastián, 1979; Ortzi Historia de Euskadi, Ruedo Ibérico,Barcelona,1977; Beltza Nacionalismo Vasco y Clases Sociales, Txertoa, San Sebastián,1976; Ibarra, P. La evolución estratégica de ETA (1963-1987),Kriselu, San Sebastián, 1987; Bruni, L. ETA: Historia política de una lucha armada, Txalaparta, Bilbao,1987;Txillardegi,Euskal Herria Helburu,Txertoa,1994; Apalategi, J. Los vascos,de la autonomia a la independencia, Txertoa, San Sebastián,1985; Sarrailh, F. Vasconia,Norbait, Buenos Aires; Unzueta, P. Los nietos de la ira, El País, 1988; Pérez-Agote, A. La reproducción del nacionalismo: el caso vasco, CIS,Madrid, 1986; he utilizado la recopilación de documentos de ETA en Documentos Y, 18 Vol. Hórdago, San Sebastián, 1979-1981. La bibliografía complementaria la expondré en el capítulo correspondiente.

(6) Como comenta Txillardegi: eztabaida gogorrak egon ziren 1957-1958 urteetan borroka-moduari dagokionez. EKIN-eko sortzaileen arteko batzuk militante katoliko gogorrak izanik, oso-oso uzkur agertzen ziren bortxa politikoaren erabilpenaz ( <<violencia>>renaz, alegia).(...) Legetasunetik at jarrita, berriz, bi bide ikusten genituen: Gandhiren borroka bortxagabea,batetik: edo ta, jakina, bortxazko borroka,bestetik. Urte oso batez, gutxienez,zenbait taldetan eztabaidatu zen puntu larri hau. Bortxarik gabeko borrokaren aldekoek, Gandhi aipatzen zuten; eta gose-oporrak, gizarte-desobedientzia, eta abar. Baina hutsune bat egotea aitortzen zuten: Franco ez zela britaniar sistema. Gehien-gehienak, horretara, eta piskanaka, borroka gogorraren alde lerratu ziren. Kondairaren ikasketak, bestalde, honetarantza bultzatzen gintuen: Israel,Tunez bera...eta zer esanik ez Irlanda, Polonia, etab.(...) Manzanas-en kontrako atentatua gertatu arte, pintaketak egin zituen, eta ikurrinak jarri, eta sabotaiak egin, eta tankera horretako <<ekintzak>>. Baina giza-odolezko kolperik ez zen egon. Zortzi-hamar urtez, hitz batez, ETAk ez zuen biktimarik eragin. Op. Cit. p 195-196.

(7) Para JoKin Apalategi una posible influencia de la definición de movimiento por parte de ETA se puede encontrar en la doctrina de la Juventud Obrera Católica (JOC), en la distinción que ésta hace entre organización y movimiento y que ETA la recogerá en uno de sus Cuadernos dedicado a estudiar los métodos de acción del Comunismo y la JOC, ver Documentos Y, T.1 Op. Cit., p 183. Solamente -dice Apalategi- cuando el brazo armado adquiere autonomía organizativa respecto al resto de los aparatos constituyentes del movimiento ETA comenzará a autocalificarse organización. Así, pues, ETA deviene una organización dentro del movimiento. Op. Cit. p 211. Abundando en este tema , Pérez-Agote dará una serie de razones fundamentales por las cuales ETA no puede ser comprendido en términos de partido político, sino como un movimiento social que no es unilineal, sino irregular y ramificado. Op. Cit. p 113-114.

(8) Zutik Caracas nº 2. Pláticas sobre los novísimos. Documentos Y, t.2, p 503.

(9) Ibídem p 503.

(10) Para Krutwig,la declaración de principios parece casi enteramente copiada a la que en 1936 publicó ANV. Op. Cit. p 293. Igualmente opina Beltza, El nacionalismo vasco en el exilio, p 95. Para Gurutz Jáuregui, por el contrario, la influencia del PNV en los principios políticos resulta patente y la de ANV se limita a la aconfesionalidad, siendo el programa socio-económico de éste más progresista que el de ETA, añadiendo a ello, que uno está hecho en las coordenadas de la preguerra y el otro pretende dar soluciones a la sociedad vasca de 1962. Para Gurutz Jáuregui, es del nacionalismo radical de Aberri y Jagi-Jagi de quien recibe su influencia, tratándose de la tópica línea antioligárquica y populista claramente enfrentada a la burguesía monopolista, con gran simpatía hacia el movimiento obrero, pero que se queda en eso, en simpatía, y con una idea bastante clara de conseguir un orden armónico entre las clases sociales, englobándolas en un fin superior cual es la recuperación de la identidad nacional. Op. Cit. p 144-146.

(11) Años más tarde, Txillardegi en una conferencia dada en Bilbao en 1980, dirá: "La Asamblea fue un tanto conflictiva, porque ya entonces en ETA había dos tendencias definidas. Una, que encabezaba Paco Iturrioz, que pensaba que ETA tenía que convertirse en un partido marxista revolucionario. Y otra que tenía miedo a que esta definición de tipo marxista ortodoxo, o excesivamente de clase, pudiera determinar la pérdida de la dinámica nacional (...) De todas formas la Asamblea de Euskadi Norte, a pesar de las tensiones, terminó bien." Formazio Koadernoak, IPES nº 1, p 38.

(12) Los estados de excepción suponían la supresión de diversos artículos del Fuero de los Españoles (12, 13, 14, 15, 16 y 18). Significaba la creación de una situación de violencia indiscriminada sobre un territorio. De los once estados de excepción, seis afectaron directamente a Vizcaya y Guipúzcoa ( años 62, 67, 68, 69, 70, 75) cuatro más a todo el Estado (56, 62, 69, 70) y dos a Asturias (58,62). En total, de los once, diez tuvieron incidencia directa en Euskadi y seis muy especialmente. Desde 1956 hasta 1975, Vizcaya y Guipúzcoa soportaron 56 meses de estado de excepción, esto es, en 20 años, 4 y medio de excepcionalidad. Ander Gurruchaga, El Código Nacionalista Vasco durante el franquismo, Anthropos, 1985, p 292-309.

(13) El Movimiento Nacional, era la organización política creada por el franquismo por la Ley de Principios del Movimiento Nacional de 1958. Era el partido único del régimen en el que se integraban todas las corrientes políticas que habían propiciado la sublevación de 1936 contra el gobierno republicano. Sus postulados fueron básicamente los de la Falange, partido fundado por José Antonio Primo de Rivera en 1933, enmarcado entre los partidos fascistas europeos.

(14) HERAUD, Guy. L´Europe des Ethnies. Presses d´Europe, Paris,1963.

(15) SARRAILH, F. Op. Cit. p 21-22. En ellas desarrolla cada uno de estos aspectos.

(16) Para F. Barth, en la definición de un grupo étnico las diferencias culturales que son tenidas en cuenta, no son la suma de las diferencias objetivas, sino solamente aquellas que los actores mismos consideran significativas. Los grupos étnicos y sus fronteras. México, F.C.E. , 1976.

(17) Jokin Apalategi ,en Op. Cit. p 44, comenta que Krutvig reivindica el nombre y los límites que los vascos tenían en el siglo VI y a los que aludió Chao en su obra Voyage en Navarre pendent l´insurrection des basques (1830-1835), Arthur Bertrand, Paris, 1836, p 3-4.

(18) JAUREGUI, G. p 158.

(19) SARRAILH,F. Op. Cit. p 309.

(20) Tiene interés a este respecto el relato que hace Txillardegi en su libro acerca del ambiente, vicisitudes y obstáculos con los que tropezaron en los años 50, en pleno franquismo, en torno a la unificación del euskera: Giroa ez zegoen, hitz batez, batere Euskara Batuaren alde ni euskal mundura jaio nintzenean; eta ez gutxiagorik ere. Eta, oro har, Euskaltzaindia ere ez.(...) Euskaltainen hizketan ezezik, abertzale euskaldunen artean ere gaztelania zen etengabeko mintzabidea. Euskaltzaleak ez ziren euskaraz bizi.(...) eta 40. hamarkadaren hastapenetan, tema bat zeukan Krutwigek nik ezagutu nuenean: euskararen gradu jasotzea. Gure hizkuntzak -zion Krutwigek- derrigorrezkoa du batzea eta gaurkotzea. Fisika Teorikoa normaltasunez irakatsi behar da euskaraz. Euskalkikeria eta dialektalismo guztien kontra zegoen osotara. Euskara europartu, batu eta desbaserritartu egin behar zela zioen. Bestela, kitto ginela.(...) Nola batuko hizkuntza? <<Batua egina dago>>, erantzuna. <<Leizarragak batu zuen XVI. mendean. Batua lapurtera klasikoa da>>. Nola modernizatuko? Europar kultur iturrietatik, lotsarik gabe edanez, arrapostua. Garbizalekeriak oro arbuiatuz, eta kultura greko-latinoen (greziarren batez ere) hiztegia guretzat hartuz Ia-ia bakardade osoan, oker ez banago, 1950 baino lehenagotik defenditzen zituen Krutwigek bi ideia nagusi horiek. Gerora ez hain bakarrik, piskanaka euskaltzale mordo bat bere tesietara erakarri zuelako: Aita Villasante, Mikel Arruza, Mirande, Aresti, eta abar. Beste maila batean ere -maila sinbolikoan- beste urrats garrantzitsu eta adierazgarri bat eman zuen Krutwigek urte hientantxe: Euskaltzaindiko bilerak euskaraz eginaraztea. Ez baitziren euskaraz egiten, erdaraz baizik! Gaztelaniaz, preseskiago.(...) Euskaltzaindia ez bide zuen presarik; eta are gutxiago gainerako instituzioek. Aitzitik, Euskara Batuaren kontrako korrontea zen jaioa, eta indartzen hasia. PNVko zuzendaritzak oso, bereziki, ez zuen Batuaz ezer nahi, << atzean>> indar ilunak omen zeudelakoan. Eta Mitxelena bera PNVk freinatuta zegoen, gero eta nabarmenkiago. Op. Cit. p 125-175.

(21) Ibídem. p 10-11.

(22) Ibídem. p 23.

(23) Esta inluencia será visible también en buena parte de la intelligentsia del País. Joxe Azurmendi, contará la siguiente anecdota: Gabriel Aresti, liburua irakurri eta, bere entusiasmoan, Bilbotik Arantzazuraino etorri zen liburuarekin eskuetan; biraketa sakon bat eragingo zion bere jarreretan.JAKIN-30, Urt.-Martxoa, 1984, p 14.

(24) SARRAILH, F. Op. Cit. p 351.

(25) Ibídem. p 373.

(26) Ibídem. p 239.

(27) Sobre este tema se puede consultar el trabajo de Alfonso Otazu," El igualitarismo vasco: mito y realidad " edit. Txertoa, S. Sebastian, 1986.

(28) Ibídem. p 68-69.

(29) Ibídem. p 238.

(30) Ibídem. p 312.

(31) Ibídem. p 9.

(32) Ibídem. p 9.

(33) ORTZI. Op. Cit. p 305.

(34) La presencia de los militantes de ETA en en el País Vasco continental será un factor revulsivo de primer orden de los sentimientos nacionalistas existentes en la zona. En octubre de 1964, el Gobierno francés ante el peligro de lo que esto suponía, decretará una medida de prohibición de residencia en el País vasco francés a la vieja guardia, Eneko Irigaray, Madariaga, Txillardegi y Benito del Valle, modificando así la relación de fuerzas entre el exterior y el interior de la organización durante varios años.

(35) La Insurrección en Euskadi p 3. En Documentos Y, t. 3, p 25.

(36) Vasconia. p 327

(37) Un comentario a dicho folleto se puede encontrar en: J. M. Garmendia, Op. Cit. p 104-116; Gurutz Jauregui Op. Cit. p 225-237; Pedro Ibarra Op. Cit. p 57-66. En este libro, Pedro Ibarra estudia la evolución estratégica de ETA dividiéndola en tres épocas. Desde 1963 a 1965 ( antes del 63 no aparece una estrategia expresa), la guerra revolucionaria; de 1965 ( y especialmente desde 1967) a 1974, la espiral acción-represión; y desde 1974 ( y sobre todo desde 1977) hasta hoy, la vía negociadora.

(38) Suplemento de Iraultza 1 de K. de Zunbeltz. p 10.

(39) ZUTIK, 3º serie, nº 13-14. Documentos Y, t.2 ,p 360.

(40) ZUTIK, 3º serie, nº 16. Documentos Y, t.2, p 378-380.

(41) GARMENDIA J.M. Op. Cit. p 125.

(42) José Azurmendi comentando el significado de dicho año dice en un artículo publicado en la revista JAKIN, nº 30 de 1984: "1964 mugarri-urte bat izan da ETAren pentsamenduaren historian. Lehen epe honetako...dokumenturik interesgarrienak, formaz nahiz edukinez landuenak, urte honetan agertu dira. Hasteko, urteberri egunean bertan ETAk bere lehenengo Manifestua Euskal Herriari zabaldu zuen: Manifiesto de ETA al Pueblo Vasco. Urte berria zein kontzientzia berriarekin hasi duen seinale., Manifestu hau berau dugu, Manifestuaren tonua: año primero, esaten da, de la lucha por la liberación total de Euzkadi.(...). Aurreko urteak, bada, preparazio-urtetzat ematen dira. Orain bidea aurkitu da eta borroka hasten da. (ETA) preconiza como única solución satisfactoria para Euzkadi la lucha de TODOS los vascos por su liberación nacional y por su liberación social.

(43) Se da un verdadero renacimiento cultural: nacimiento de las ikastolas; Ez dok Amairu, euskera batua... Hemen oro da zilegi, / baita euzkotar abertzaleen erotasuna ere. / Hemen inor ezta konturatzen / ekaitz haundia / hurbil / dagoela, escribe premonitoriamente Gabriel Aresti en Harri eta Herri (1964).

(44) Documentos Y, t.3, p 218-221.

(45) JAUREGUI, G. Op. Cit. p 176-177.

(46) Un libro que contribuyó a reforzar dichas tesis será Los condenados de la tierra del médico intelectual argelino Frantz Fanon.

(47) Ibaizábal, "Optimismo y olvidemos o pesimismo y obremos", Zutik-3º serie, nº26,Iruña.

(48) Se hace pública en septiembre de 1964 en el Zutik nº 25. Ocho meses después, tras su aprobación en la IV Asamblea en junio del 65, saldrá una segunda edición corregida en el Zutik-30, Documentos Y, t.3, p 501-510. Un análisis tanto de las diferencias como de la propia Carta se puede ver en Gurutz Jauregui, Op. Cit. p 253-263. También en J.M. Garmendia, Op. Cit. p 151-161.

(49) JAUREGUI, G. Op. Cit. p 259.

(50) JAUREGUI, G. Op. Cit. p 256.

(51) ORTZI, Op. Cit. p 309.

(52) GARMENDIA, J.M. Op. Cit. p 164-165.

(53) Documentos Y, t.3, p 517.

(54) Ibídem. p 515.

(55) Ibídem. p 515.(56) JAUREGUI, G. Op. Cit. p 247.

(57) IBARRA, P. Op. Cit. p 69-70. En estas mismas páginas (67-83), se puede encontrar un análisis de dicha teoría y su aplicación, tanto en su primera fase (1965-1970), como en la segunda (1971-1974) páginas 85-97.

(58) El FLP-Felipe-(1959-1969) es la primera organización creada en el interior después de la guerra del 36. Sus análisis políticos son los primeros que parten de los cambios generados por el desarrollo industrial promovido por el franquismo. De carácter sobre todo estudiantil -aunque uno de sus frentes, el catalán (FOC), tuvo influencia en el movimiento obrero- agrupaba a marxistas poco ortodoxos, cristianos, intelectuales progresistas y socialdemócratas. En Cataluña se llamó FOC y en el País Vasco, ESBA ( Euskadiko Sozialisten Batasuna), cuyos líderes más conocidos eran José Ramon Recalde y Luciano Rincon. Desapareció a finales de 1969 a consecuencia del acoso policial y de sus propias contradicciones internas, que lo hicieron dispersarse en grupos de tendencias muy diferentes. ROCA J.M. en Una aproximación sociológica,política e ideológica a la izquierda comunista revolucionaria en España, incluido en El proyecto radical. Catarata,Madrid,1994, p 65.

(59) Las escuelas sociales vinieron a ser una plataforma plural de formación teórica y política, marxista, impartida por gentes de izquierdas pertenecientes a distintas organizaciones. Fue en una de esas escuelas sociales en la que participe en el curso 67-68, estando estudiando bachillerato en el internado que los jesuítas tenían en Tudela (Navarra), cuando vi por primera vez a Eugenio del Río e Iñaki Alvarez Dorronsoro, los cuales coincidieron en estas charlas con José Ramón Recalde al que acompañaba su mujer María Teresa. A través del hermano pequeño de I.A. Dorronsoro, amigo y compañero de colegio, será como acabaré conectando con el mundo de ETA berri-Komunistak. El curso 68-69, estando cursando sexto de bachiller, tuvo lugar una huelga muy sonada por la readmisión de un alumno expulsado, contra el autoritarismo y las duras condiciones internas en el colegio, en la que incluíamos una serie de peticiones concretas de mayor libertad. Pese a las promesas de los jesuitas de que no iba a haber ningún tipo de represalias, fui expulsado junto con otros compañeros. En todo caso, no fuimos los únicos perjudicados, algunos jesuitas destacados por su autoritarismo tampoco volverían el curso siguiente. La huelga, además de conseguir la readmisión del expulsado, dio unos frutos más amplios. Al año siguiente a nuestra expulsión, los estudiantes del colegio se verían felizmente beneficiados de un ambiente más liberal y tolerante, instaurándose, al de muy poco, la enseñanza mixta de chicos y chicas.

(60) Estas opiniones las obtengo de una conversación grabada con Eugenio en Arantzazu el 28 de marzo de 1994 con el que coincidí en unas jornadas de reflexión. Todas las citas que se hagan de Eugenio del Río están sacadas de dicha conversación-entrevista.

(61) En 1966 tendrá lugar en Roma un seminario en el Instituto Gramsci, en el que participaran, entre otros, Bruno Trentin y Lelio Basso, en el cual, el tema será Las tendencias del capitalismo europeo. Largos extractos de dicho seminario vendrían recogidos en el número 10 de La Revue Internacionale du Socialisme, revista que circulaba en los círculos marrxistas vascos. Ese mismo año, André Gorz, daría una serie de conferencias en Suecia. Ver Luigi Bruni, Op. Cit. p 64-68.

(62) El franquismo impulsó una modernización que contribuyó a acabar con él. Una modernización que arranca en la esfera económica para finalmente culminar en el plano político, implantando un régimen representativo que habría de poner fin a un sistema caracterizado por un Estado altamente autónomo en el cual la columna vertebral era el Ejército. Como ha señalado Alfonso Ortí: <<Hoy en día existe la mistificación de que ha podido ser el propio Partido Socialista, a partir del año 1982, el que ha creado las bases del Estado del bienestar, pero esto es absolutamente falso. Como ha señalado Gregorio Rodriguez Cabrero, quien las crea es el franquismo, y la redistribución económica fundamental, la nueva norma de consumo obrero, quien la hace, en contra de sus propios orígenes, es el franquismo. Se da paso ahora a un modelo de desarrollo capitalista centrado ya en una acumulación de capital autosostenida, con una fortísima innovación tecnológica y una productividad cada vez mayor; se pasa de un modelo de plusvalías absolutas, de sobreexplotación de la clase obrera, a otro modelo de plusvalías relativas, en el que la explotación está compensada con una cierta redistribución de la renta. De un orden burgués oligárquico se evoluciona a un régimen burgués funcional en el que hay una cierta disociación entre lo que es la pura propiedad individual y la gestión >> ( entrevista publicada en Exodo, nº 26, nov-dic. de 1994, p.14).

(63) Acción Sindical.Documentos Y,t.5, p 89.

(64) Por una izquierda socialista revolucionaria vasca, escrita para ser presentada en la primera parte de la V Asamblea, no pudo ser discutida. Tanto dicha ponencia como diversas réplicas a ella, una del propio Krutvig, se encuentran en Documentos Y, t. 5, p 134-165.

(65) GARMENDIA, J.M. Op. Cit. p 189.

(66) Para un conocimiento más exhaustivo del papel jugado en estos años tanto por ETA como por ETA-berri/Komunistak en el movimiento obrero en general, y en particular en CCOO, ver el sistemático trabajo de investigación de Pedro Ibarra El movimiento obrero en Vizcaya: 1967-1977. Ideología, organización y conflictividad, editado por la U.P.V (1986).

(67) BELTZA, Op. Cit. p 141-142. IBARRA. P. Op.Cit.

(68) Mas adelante se sumaran sectores cercanos a USO y ELA. La Declaración de la COPG,así como un comentario de dicho acontecimiento realizado por Iñaki Aizpúrua se puede encontrar en Documentos Y p. 69-74.

(69) IBARRA, P. Op. Cit. p. 546

(70) Altos Hornos de Vizcaya (A.H.V.) contaba en 1968 con una plantilla de 12.825 trabajadores y en 1976 con 15.576 trabajadores; B.W. en 1968 contaba 4.329 trabajadores; la G.E.E. en 1970 con 6.039; Astilleros Españoles en 1971 con 19.762 empleados; Firestone en 1971 con 4.950 empleados. Ver Ibarra. P. Op. Cit. 569-573.

(71) La primera comisión de trabajadores se forma en la mina asturiana La Camocha en 1958 (no fue una casualidad, detrás estaba una trayectoria heroíca de lucha y de brutal represión militar: insurrección obrera de octubre de 1934, julio de 1936) y, desde allí, al calor de la huelgas mineras de 1962 y 1963, la experiencia se extiende a otras zonas, en parte de forma espontánea y en parte impulsadas por diversos grupos cristianos (AST,USO,HOAC,JOC) y por el PCE.

(72) IBARRA P. Op. Cit. 54-55 (1986).

(73) Al igual que en Cataluña, en Euskadi habrá dos ramas de CCOO hasta 1976, que se vuelven a unir. La CECO dirigida por los sectores de la nueva izquierda radical, y la CONE, dirigida por el PC, escisión esta que fue propiciada por el propio PC en Euskadi ante la creciente influencia en el interior de CCOO de los partidos situados a su izquierda.

(74) Entre los meses de noviembre de 1965 y julio de 1966, Txillardegi enviará una serie de informes al Ejecutivo de ETA, estos vienen recogidos en Documentos Y t.4, p 422-537.

(75) Txillardegi, Hizkuntza eta pentsakera, Branka, núm. 1, abril de 1966, p 53.

(76) Txillardegi, Hizkuntza eta erresuma, Branka, núm. 5, p 35.

(77) Los eladios eran un grupo escindido del sindicato ELA que, entre otras ideas manejaban la de considerar a los obreros inmigrantes como objetivamente miembros de las clases explotadoras por su labor de desalienación nacional. Los eladios tenían como una de sus prácticas la de introducirse en las escuelas sociales de formación marxista y discusión política para tratar de reventarlas.

(78) Krutvig, que hasta entonces no había pertenecido a ETA, a partir de este momento entra en la organización, aunque por poco tiempo, jugando un papel de primer orden en el desarrollo de la V Asamblea.

(79) Formazio Koadernoak, IPES, nº 1, p 39.

(80) En el nº 1 de Branka de abril de 1966, Krutvig publica un trabajo titulado Nacionalismo revolucionario, polémico con respecto a la Oficina Política y el cual va a sentar las bases de la nueva estrategia político-militar de la ETA que va a salir victoriosa tras la V asamblea. Ver un comentario a dichas posiciones en Garmendia Op. Cit. p. 207 y ss; Gurutz Jauregui Op. Cit. p.443 y ss.

(81) GARMENDIA, J.M. Op. Cit. p 208.

(82) UNZUETA, P. Op.Cit. p.137.

(83) Unzueta, Op.Cit. 147. Segun Garmendia fué Zalbide uno de los primeros en calificar de reformistas a Iturrioz y sus compañeros, por haber lanzado la consigna de participar en las elecciones sindicales y por lo de las reformas no reformistas, pero todo ello a posteriori, en un intento de análisis retrospectivo. La acusación pricipal del momento sería la de españolistas. Op. Cit. p 217-218.

(84) En cuanto al llamado informe Txatarra ver UNZUETA, P. Op. Cit. p.140-141. Respecto a la figura de José Amtonio Etxebarrieta, su evolución y papel en este período, el mismo autor p.162 y ss

(85) En cuanto a la representatividad de los delegados, esta no obedece a criterios claramente establecidos, dandose la picaresca de no pasar la cita a quienes se consideraban sospechosos de connivencia con la Oficina Política. Para mayores detalles del transcurso de la asamblea ver Unzueta, P. Op. Cit. p. 141 y ss.

Asistentes a la V Asamblea (pimera parte):
J.M. Dorronsoro (Txomin); Sabin Etxaburu; J. Reguero (Fernandito); X.Elorriaga (Danés); J.M. Eguren (Pirri); R. Orayen (Soli); J.Cerezo (Calvo); J.Azpuru (Zaharra); X.Bareño (Corcho); J.M. Basanta (Turco); Aresti (Ausente); J.Fano (Imanol); J.M.Bilbao Barrena(Balduino); X.Izco(Pablito); X.Larena(Mudo); E.Caminos;J.Castro (Guillermo); Itziar Foruria (Dorita); T.Trifol (Buda); X.Imaz (Miguel); J.M.Escubi (Bruno); M.Asun Goenaga (Txiki); J.L.Unzueta (Buendía); J.Etxebarrieta (Pepe); J.M.Zulaica (Cristo); A.Karrera; A.Arrizabalaga (Sare); J.Ereño(Pelos); (Barbas); M.Uranga; J.M. Olazábal (Opi); J.C.J.Aberásturi (Rubio); J. Aizpurúa (Jaime); J. Zubillaga (Genio); J. Barrutia; J.Nikolás (Nikita); A.Ezkurdia; A.Unzurrunzaga; J.M.Pagoaga (Peixoto); (Xandro); Mendizábal.

(86) Extracto del acta de la V Asamblea. Documentos Y,t.5.p.168 y ss.

(87) "IPES" Ikastaroak. Formazio Koadernoak nº 1, p. 39.

(88) 300.000 presos, 700.000 exiliados, un 10% de la población activa en prisión trabajando muchos de ellos como fuerza laboral barata, dócil y segura en régimen de esclavitud, 200.000 fusilados.

(89) ROCA, J.M. Op. Cit. p 38. En La izquierda a la intemperie, Roca señala que este marxismo que nacía ex novo era, paradójicamente, un marxismo viejo al insertarse en las corrientes interpretativas de la III y la IV Internacional, que eran las que ofrecían modelos políticos y organizativos más perfilados y más adecuados a las condiciones impuestas por la dictadura franquista. Corrientes que venían precedidas, además, del aura del triunfo, o al menos, del mito, y avaladas por el peso político de grandes personalidades -Lenin y Trostsky (…) este marxismo se vió apresurada y acríticamente influido por las corrientes revolucionarias más en boga, por lo general provinientes del tercer mundo -el maoísmo, el guevarismo.

(90) Las declaraciones de Eugenio del Río vienen recogidas en la tesis doctoral hecha por la profesora de ciencia política de la universidad complutense de Madrid, Consuelo Laiz, La lucha final: Los partidos de la izquierda radical durante la transición española. Catarata, Madrid, 1995 p.49-50.

(91) El interés por superar el ámbito de Euskadi se remonta al año 1970, en que se toma contacto con un grupo de militantes desgajados del PCE en 1964, el PCE(m-l), con vistas a una unificación que no prosperó. Los miembros de OCZ proceden en su totalidad del Frente de Liberación Popular: una parte de ellos del FLP de Aragón y otros del Frente Obrero Catalán ( sección catalana del FLP). José Ignacio Lacasta, profesor de Derecho de la Universidad de Zaragoza, miembro de la OCZ y dirigente del MC de Aragón en 1977, señala que la organización se formó a partir de los planteamientos del FLP y en el momento de la disgregación de éste último; eran socialistas, la revolución cubana ejercía una gran influencia sobre ellos y además se adherían al leninismo.Consuelo Laiz Op. Cit. p.48-49.

(92) CONSUELO LAIZ Op.Cit.p.141-142

(93) El donostiarra Javier Ortiz fue responsable, entre otros, del periódico Servir al pueblo del M.C. Conoció las cárceles franquistas y estuvo exiliado en Francia hasta la muerte de Franco. Las declaraciones las he recogido de una de una conferencia pronunciada en 1996 en Asturias titulada 25 años de periodismo militante.

(94) Sobre la memoria de la oposición antifranquista El Pais, 26/10/1988

(95) El resto de los partidos o sectores autodefinidos de izquierda tampoco saldrían bien parados de un balance en este período, siendo presos de la enfermedad senil de la izquierda, conformismo, acomodamiento en el poder y/o al poder de turno, electoralismo, falta de mordiente crítica.